Terapia Familiar

El futuro de la familia 1ª parte

29 de abril de 2024
Emilio Lamo de Espinosa

Hace unos días recuperé el recorte de un artículo publicado hace 41 años. Entonces, me pareció interesante, no sólo su lectura, sino guardarlo para releerlo pasados unos años. El artículo en cuestión, bastante extenso, lo publicó Emilio Lamo de Espinosa, a la sazón profesor de sociología en la Universidad Complutense (posteriormente fue ministro en el gobierno de España), en el diario El País del 13 de febrero de 1983. Llevaba por título ¿Tiene futuro la familia?” y ocupaba las páginas 10 y 11 del periódico (puede consultarse en https://elpais.com/diario/1983/02/13/opinion/413938811_850215.html#).

El artículo comienza recordando la recurrente cuestión de la crisis de la familia, de la que se viene hablando hace siglo y medio, señalando su progresiva pérdida de funciones, asumidas, al menos en las sociedades avanzadas occidentales, por los cada vez más omnipresentes estados. Constata también la disminución del número de unidades familiares, con datos de los EEUU. Es decir, dice el autor, no sólo se pasó de las redes de parentesco a la familia extensa, y de ahí a la nuclear, sino que esta última está a su vez disminuyendo: cada vez hay menos unidades familiares, y éstas cada vez agrupan a menos personas. “O, dicho de otro modo, la sociedad civil y la vida privada se organizan cada vez menos alrededor de hogares familiares”.

Relaciona esta evolución con la disminución de la mortalidad en general y de la infantil en particular, y con el alargamiento de la esperanza de vida al nacer, que se ha más que duplicado, lo que, en conjunto, reducen la necesidad social de reproducción. Y como, al menos hace cuarenta años, la reproducción seguía vinculada, en la mayoría de los casos, con la formación de una familia, la necesidad de formar una disminuía. De ahí el aumento progresivo de hogares” no familiares (o de familia incompleta)”, la disminución de la tasa de matrimonios, o el retraso en la edad de tener el primer hijo.

Señala también otros aspectos interesantes. Por ejemplo, que “la familia que hoy conocemos es sólo una unidad mínima de consumo, orientada a la crianza – que no educación – de los hijos”. (la cursiva es del autor). Se pregunta si “¿Llegaremos acaso a vivir en sociedades donde el padre de familia – y no el solterón – sea la figura marginal? Y plantea que “esa dinámica de la desfamiliarización de la sociedad tiene un límite: aquel en el cual el débil crecimiento demográfico se traduce en pérdidas de población y sobre todo en envejecimiento; y por tanto, en crecimiento de población dependiente”.

Finaliza con un intento de predicción del futuro: “si ciertamente la familia tiene futuro, este es incierto y no muy brillante”, y “parece difícil imaginar un futuro en el que estas tendencias no se hayan acelerado”. 

¿Acertaba el autor con su predicción? Trataremos de analizarlo en siguientes entradas de este blog.

22 de abril de 2024

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