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El acceso a la formación y práctica de la psicoterapia en España I

31 de octubre de 2024

El corporativismo es un sistema de organización social y económica que busca agrupar a las personas según sus intereses profesionales o económicos comunes. En España se vehiculiza fundamentalmente a través de los colegios profesionales, que agrupan a las personas que ejercen una determinada profesión, a veces de manera obligatoria y otras, voluntaria. Los colegios profesionales defienden los intereses de sus colegiados, y tratan de ocupar el máximo espacio posible de actividades, si es posible en exclusiva para sus colegiados.

Aunque originalmente el término corporativismo es neutro, ha adquirido una connotación negativa, y expresa una actitud de defensa a ultranza de los intereses de sus miembros, especialmente en la limitación del campo de intervención profesional en aquellos terrenos en los que hay una cierta ambigüedad, un espacio de incertidumbre respecto a quién puede o no hacer determinadas intervenciones. Un campo de intervención profesional en el que existe una importante ambigüedad es el de la psicoterapia, ya que históricamente diferentes profesiones han accedido a su práctica y, hasta ahora, no se ha identificado con una sola.

En las últimas décadas se han propuesto tres posibles soluciones para cerrar este espacio de incertidumbre:

  • Crear la profesión del psicoterapeuta, independiente de cualquier otra: es la que propugna la Asociación Europea de Psicoterapia.
  • Definir legalmente el ejercicio de la psicoterapia (o más propiamente de quien puede llamarse psicoterapeuta), limitando el acceso a determinadas profesiones, no siempre las mismas, pero que incluyen en todos los casos a médicos y psicólogos, y en buena parte de los casos, sólo a ellos: es la que han desarrollado varios países europeos.
  • Delegar la regulación en las asociaciones de psicoterapeutas, que actúan en esos casos como entidades reguladoras y acreditadoras: solución más frecuente en los países anglosajones.

La primera de las opciones, la de crear la profesión de psicoterapeuta, tiene la oposición frontal de los colegios profesionales, que también se enfrentan a las asociaciones de psicoterapeutas especialmente cuando éstas aceptan a otros profesionales diferentes.

Las asociaciones de psicoterapeutas no son muy antiguas en España, provienen en su mayoría del último cuarto del pasado siglo. Por poner un ejemplo, el Grupo de psicoterapia analítica de Bilbao se crea en 1983, y la Asociación Vasca de Terapia Familiar un año más tarde, en 1984. En 1993 se fundaron las dos grandes federaciones de asociaciones de psicoterapeutas españolas: la Featf en mayo del 93, y unos meses más tarde, en octubre del mismo año, la FEAP.

No son mucho más antiguos los colegios de psicólogos. El de Madrid se fundó en 1980, y el Consejo General de Colegios de Psicólogos en 2005. Los colegios de médicos sí que lo son, el primer colegio tal y como lo entendemos ahora se fundó en Madrid en 1795, y el Consejo General de Colegios de Médicos en 1917, aunque no han tenido mucho interés en la psicoterapia hasta ahora, cuando se han unido a los colegios de psicólogos en su petición de que se regule la psicoterapia en España como una actividad exclusiva de ambas profesiones.

El consejo general de la psicología lo intentó en solitario hace pocos años, tratando de modificar algunos apartados de la ley de ordenación de las profesiones sanitarias para que se reservara el ejercicio de la psicoterapia a sus colegiados, aunque fracasó en el intento (en otros países europeos si lo han conseguido), y al parecer se les dijo que deberían contar con las organizaciones españolas de psicoterapeutas, con las que no mantenían las mejores relaciones, por lo que el colegio de psicólogos de Madrid promovió la creación de una a la que bautizaron con el ambicioso nombre de “Federación  de Asociaciones de Psicólogos y Médicos Psicoterapeutas de España”, de la que hablaremos con más detenimiento en otro post de este Blog.

La Terapia Familiar española se había mantenido hasta ahora bastante al margen de la cuestión de quién puede acceder a la profesión de psicoterapeuta. Las asociaciones miembros de la Featf han mantenido siempre el espíritu de apertura y flexibilidad que ha caracterizado siempre a la TFS, dando especial relevancia a una formación psicoterapéutica rigurosa, completa y de calidad, sin que importara tanto la profesión de acceso, aunque se mantenían los límites de que fuera dentro del espacio sociosanitario. Esto cambió a comienzos de este año, cuando se inició dentro de la Featf un proceso de debate acerca de si no debería limitarse este acceso a médicos y psicólogos. Afortunadamente, la gran mayoría de las asociaciones federadas han mantenido el criterio que ha sido siempre una bandera del movimiento sistémico, reiterando lo que definió hace 30 años, a saber, que “podrán acreditarse como psicoterapeuta familiar todos los/as profesionales con titulación psico-socio-sanitaria que hayan completado una formación acreditada por la Featf”. Este espíritu flexible, que prima la formación psicoterapéutica rigurosa sobre la profesión de acceso – dentro de unos límites – tiene muchos y potentes adversarios, tanto dentro como fuera de la Terapia Familiar, por lo que, tras el proceso de debate, toca ahora alzar la voz para defender nuestra historia y punto de vista sobre el acceso a la formación y práctica de la psicoterapia.

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