Concluyendo la entrevista. La devolución en Terapia Familiar

Concluyendo la entrevista:
La devolución en Terapia Familiar Sistémica

Roberto Pereira
Cap. 9 del libro: Pensamiento Sistémico. Nuevas perspectivas y contextos de intervención. Pp. 231-249
Coordinadores: R. Medina, E. Laso y E. Hernández (UNIVA) Litteris, Guadalajara. México, 2014

Introducción

La Terapia Familiar Sistémica ha prestado siempre una especial atención a la “sesión”, seguramente porque es una de las modalidades psicoterapéuticas que menor número de entrevistas o sesiones utiliza, por lo que cada una de ellas tiene una alta importancia relativa. De ahí que el proceso de la entrevista se haya estudiado con detenimiento y estructurado en diversas fases que describen los distintos momentos por los que pasa la sesión.

Uno de los primeros en definir las etapas de la entrevista (o más específicamente de la primera entrevista, modelo para las demás) fue Jay Haley (1976), que no hace una referencia específica a la devolución al finalizar la sesión. Tampoco lo hacen Minuchin (1974), Stierlin y cols. (1980), ni Weber y cols. (1985).

Quizá los autores que primero hicieron un especial hincapié en la Devolución es el Grupo de Selvini y cols. (1986). En sus estructuradas sesiones se incluía una larga pausa, durante la cual el equipo terapéutico discutía y decidía cómo cerrar la sesión, tras la que comunicaban a la familia sus conclusiones, y les pedían que efectuaran determinadas tareas o bien les prescribían algún ritual para efectuar en el espacio entre sesiones.

Otras orientaciones sistémicas apenas la utilizan, centrando el esfuerzo del cambio en el transcurso de la sesión sin que se produzca un cierre de ésta de características especiales, como sucede con los conversacionalistas y muchos narrativistas.

En nuestro caso, ambas circunstancias se tienen en cuenta: el peso del cambio se apoyará en el contenido de la sesión, pero este contenido se subrayará, reforzará y potenciará con la devolución.

Es evidente que este modelo de finalizar la sesión – pausa, discusión, devolución – tiene mucho que ver con el hecho de trabajar en equipo: es poco habitual que un terapeuta que trabaje solo decida hacer una pausa para reflexionar acerca de cómo concluir la sesión, por lo que es un modelo que se utiliza, sobre todo, en la formación de terapeutas.

En la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar (en adelante EVNTF) se viene usando este modelo desde su fundación en el año 1993. Tanto en la enseñanza de cómo llevar la entrevista, como en las Supervisiones directas con familias “en vivo”, se utiliza un encuadre que favorece la devolución: los terapeutas trabajan con las familias siempre en coterapia, con un equipo tras el espejo que incluye a un Supervisor, en el período de aprendizaje, con el que se sale a consultar en la “pausa” y con el que se elabora la “devolución” que se transmitirá luego a la familia.

Definición

Llamamos devolución a la intervención estructurada del o de los terapeutas que se produce tras la pausa y que generalmente concluye la entrevista.

Es un momento importante de la sesión, en la que se trasmite una información que:

- Extraerá algunos aspectos relevantes de la sesión, otorgándoles con ello una especial importancia.
- Comunicará a la familia las ideas discutidas con el equipo durante la pausa.
- Remarcará la información que se pretende circule de manera más intensa durante el período entre sesiones.
- Hará en ocasiones peticiones explícitas de actuación a los diferentes miembros de la familia.

Entendemos la Devolución como una herramienta terapéutica de gran importancia y utilidad. Requiere de una compleja elaboración teórica: no se limita a hacer un resumen de la sesión, sino que debe incorporar intervenciones basadas en lo ocurrido durante ésta.

Es un momento privilegiado para intervenir, puesto que su preparación y desarrollo predispone a la familia a escucharla con especial atención. Además, tras ella se abre un largo período de reflexión y comunicación sobre lo dicho, que dura al menos hasta la siguiente sesión.

Estructura y Proceso de la Devolución

Como hemos dicho, la Devolución se lleva a cabo cuando los terapeutas regresan a la sala de terapia tras una interrupción de la sesión o Pausa de unos 10 minutos de duración. Esto crea una expectativa en la familia, que por lo general espera, con especial interés, lo que los terapeutas van a decirles.

En general, la devolución comienza con una connotación positiva, que dará paso después a reflexiones o instrucciones diversas, e incluye, generalmente al final, la cita para la siguiente sesión (aunque, en ocasiones en las que se quiere remarcar intensamente una información, se da la cita antes, para que la sesión finalice, de manera dramática, con la información que quiere subrayarse de manera especial).

Si se trata de una sesión de cierre, la devolución incluirá la despedida de los terapeutas.

La Connotación positiva

Al referirnos a la connotación positiva, no lo hacemos en el sentido que le dieron los terapeutas estratégicos, inspirándose en Milton Erickson, es decir, a la redefinición en positivo de una conducta disfuncional (Haley, 1973) sino más bien a la versión de los terapeutas estructuralistas (Stanton y Todd, 1988), que atribuyen motivaciones positivas al paciente, evitando la crítica y la confrontación, al menos en un primer momento, y que desarrollaron después en el primer grupo de la Escuela de Milán (Selvini y cols, 1980), extendiéndola a todos los miembros de la familia, y sentando las bases de su estructura y utilización (Simon y cols., 1984).

La connotación positiva hace referencia entonces a toda la familia, a su unión y disponibilidad:

“Ante todo, queremos decirles que son ustedes una familia muy unida, y en las familias de este tipo los problemas se afrontan entre todos, pero también afectan a todos…”

“Queremos agradecerles antes que nada el esfuerzo que han hecho todos para venir aquí hoy, especialmente a José, que tantas dificultades tiene para hacerlo….”.

La Connotación positiva crea un marco adecuado para que la devolución sea escuchada sin temor por la familia, que ha recibido de entrada un importante respaldo y apoyo por parte de los terapeutas.

Si no comienza con una connotación positiva, ésta debe introducirse en algún momento durante la devolución. Si bien el orden habitual es “decir lo positivo antes que lo negativo”, o sea, la connotación positiva antes de señalar las cosas que no nos gustan, o que no van bien, hay autores como Guy Ausloos que proponen hacerlo al revés, comenzar por lo negativo para pasar luego a lo positivo (Ausloos, 1998):

“No han conseguido ponerse de acuerdo en nada, y no han cumplido ninguna de las tareas que les hemos pedido. Sin embargo, seguimos apreciando en ustedes un gran interés por resolver sus problemas y un afecto sincero del uno por el otro. Por ello, queremos pedirles en esta ocasión…”

El Proceso de la Devolución

La devolución es una información que se transmite básicamente para que circule durante el tiempo que transcurre entre sesión y sesión. A menudo los miembros de la familia, por razones diversas, pueden intentar descalificar, contradecir o devaluar la intervención, y generalmente no se dispone de tiempo suficiente para contrarrestar estas maniobras. De ahí que, en lo posible, debe tratar de evitarse que la familia haga comentarios verbales tras la devolución, salvo para aclarar alguna posible duda sobre la tarea.

Suele ser aconsejable dejar resueltos todos los asuntos administrativos antes de la devolución, de manera que una vez efectuada ésta nos podamos levantar para despedirles, interrumpiéndoles incluso si inician algún movimiento para comentarla, diciéndoles que ahora no es el momento de hablar de ello, y posponiendo cualquier comentario para la siguiente sesión.

Debe hacerse despacio, hablando con claridad y repitiendo las cosas las veces que sean necesarias, hasta asegurarnos que se ha comprendido lo que intentamos decir.

Nos dirigiremos en cada momento a quien atañe lo que estamos diciendo, y nos aseguraremos de que decimos algo a cada uno de los miembros de la familia.

Características de la devolución

La devolución debe reunir las siguientes características:

- Debe apoyarse en cosas que han dicho o hecho la familia, y combinarlo con conclusiones o ideas extraídas por los terapeutas/equipo respecto a estos comentarios/hechos.

“En varias ocasiones durante la sesión usted se ha referido a su esposa llamándole burra, boba, e inepta, y hemos advertido que ella seguía sonriendo en esos momentos. Esto nos ha hecho pensar…”

o

“Ha sido una sesión muy interesante, en la que se han dicho cosas de gran relevancia para su relación de pareja. Esto nos ha hecho ver que realmente ustedes tienen interés por encontrar una solución…”

- Debe utilizarse un lenguaje claro, hablar despacio y asegurarse de que la familia entiende lo que se está diciendo, repitiéndolo si es necesario. No debe prolongarse más de lo imprescindible para transmitir lo que se quiere decir, y siempre se debe tratar de ser breve.

- Puede ser interesante numerar lo que queremos decir:

“Tras agradecerles una vez más el esfuerzo que hacen todos por venir, y su colaboración durante las sesión, nos gustaría transmitirles tres cosas: la primera…”

- Los terapeutas deben asegurarse de que la devolución la reciben todos los miembros de la familia. Si se pide una tarea a un solo miembro, debe hacerse un esfuerzo por encontrar otras tareas, que puedan ser complementarias de la primera, y que se dirijan a los demás componentes del grupo familiar.

“Queríamos pedirles a ustedes dos que discutan todos los días, pero a una hora determinada, de 7 a 8. Y queremos pedirte a ti, Juan, que lleves un registro de la hora de comienzo y final de las discusiones, si cumplen lo pactado o se extralimitan en el tiempo, y a ti, Elena, que anotes los temas de discusión de tus padres y el tiempo que dedican a cada uno”.

- En ocasiones, la devolución puede utilizarse para señalar aspectos difíciles de decir durante la sesión, o para pedir cosas opuestas o complicadas. Para hacerlo, los coterapeutas pueden mantener opiniones distintas, o atribuir esa diversidad de opiniones al equipo, si lo hay:

“Elena y yo no nos ponemos de acuerdo. Mientras que ella piensa que tienen ustedes posibilidades de continuar juntos como pareja, a mi me parece que lo mejor sería que ustedes…”

o

“El equipo nos ha dicho que están divididos. A pesar de que ustedes han dicho las cosas con gran claridad, y debemos destacar su honestidad y compromiso, el equipo no ha conseguido ponerse de acuerdo respecto a por donde debemos continuar. Unos piensan que tenemos que seguir trabajando sobre esas dificultades, mientras que otros creen que deberías dar esta cuestión ya por superada y dedicarnos en cambio a lo que todavía…”

Preparación de la Devolución

Al preparar la devolución, el terapeuta debe hacerse las siguientes preguntas:

- ¿Cuáles eran los objetivos, las metas de la terapia? ¿se han perdido esos objetivos y deberíamos reformularlos?

“Durante las dos últimas sesiones tengo la sensación de que estamos algo perdidos. A pesar de que las cosas no parecen haber mejorado entre ustedes, nos hemos pasado casi todo el tiempo hablando de sus hijos, de sus padres, del trabajo…”

- O quizá las metas iniciales ya se han conseguido y han aparecido nuevas áreas problemáticas:

“Si recuerdan bien, el problema que les trajo aquí fue el intento de suicidio de su hijo. Parece que eso ha dejado de preocuparles, Juan se encuentra bien, funcionando mejor a todos los niveles. Sin embargo han aparecido otros problemas que reclaman nuestra atención: la dificultad para manejar las relaciones con la madre de Antonio, y especialmente los importantes desacuerdos que han aparecido entre ustedes y que les ha llevado a cuestionar su continuidad como pareja. Quizá deberíamos centrarnos en esto ahora…”

- ¿Sigue confirmándose la hipótesis? ¿Estamos trabajando con la estrategia que nos hemos marcado para tratar de modificar el funcionamiento familiar en la línea que pretendemos? Si es así, ¿cómo podemos reforzar ese trabajo con la devolución y en su caso con tareas? ¿Tal vez haya que insistir en mensajes ya transmitidos anteriormente, pero que seguimos pensando que van en la buena dirección?

“Ya hemos hablado de ello anteriormente, pero seguimos observando que Manuel sigue actuando como una “toma de tierra” para disminuir la tensión entre los padres. Esto le hace sentirse importante para ustedes, pero nos preocupa que con ello esté hipotecando su crecimiento, su autonomía, y en definitiva su vida. Por eso, queremos….”

o

“Una vez más, queremos pedirles que continúen sin mantener relaciones sexuales a menos que lo pida Elena…”

- Uno de los aspectos claves de la Terapia Familiar Sistémica es el que la información que se introduce en el sistema produce cambios y que se necesita tiempo para que la información circule; de ahí la importancia de dejar un tiempo entre sesión y sesión. Es necesario tener esto en cuenta a la hora de elaborar y hacer la devolución. También sopesaremos la importancia de la información a transmitir, cómo queremos que circule, de cuánto tiempo disponemos, etc. No será lo mismo si la próxima sesión es la semana que viene, que si hay unas vacaciones por medio.

“Nos gustaría que durante estas vacaciones se olviden totalmente de los problemas que hemos discutido hoy, pero que dediquen un tiempo a pensar y anotar todas las cosas agradables que han sucedido en estos últimos meses…”

o

“Para la sesión de la próxima semana, nos gustaría que cada uno traiga apuntado en un papel una lista con las cosas que creen que puede cambiar cada uno de ustedes para…”

- Debe tenerse en cuenta el número de personas a quien va dirigida la devolución: si es una pareja:

“Nos gustaría que ustedes dos no mantengan ninguna relación sexual los días impares del mes que queda hasta…”,

o si es una familia numerosa:

“Nos gustaría pediros a todos vosotros que ayudéis a papá y a mamá en este difícil momento por el que están pasando…”,

o es una sesión con un solo miembro de la familia:

“Le agradecemos que haya hecho el esfuerzo de venir hoy como “representante” de su familia. Nos gustaría que continuara durante un tiempo jugando ese papel, y para ello le vamos a encargar…”

El “momento del terapeuta”

Así como durante la sesión el protagonista es el diálogo, la interacción entre familia y terapeuta, o entre los miembros de la familia, la devolución es “el momento del o de los terapeutas”. Es una comunicación unidireccional, no se espera que sea un diálogo.

Por supuesto se prestará atención a la comunicación analógica, a la reacción de los miembros de la familia a lo que se está diciendo, pero no se permitirá que la familia discuta, matice o apostille lo que se dice. Como mucho, se aceptarán peticiones de aclaración, pero el objetivo es que la familia no diga nada en ese momento.

De manera que, los terapeutas deben preparar el contexto para que la información que se quiere transmitir se escuche con la mayor atención posible, y se eviten diálogos o discusiones sobre ella. Ya hemos hablado de la situación “dramática” a la que predispone la pausa y el regreso de los terapeutas a la sala de terapia. Esto, de ordinario, crea una buena disposición a la escucha; pero si es necesario se reforzará explicando a la familia lo que vamos a hacer y lo que nos gustaría que ellos hicieran:

“Ahora vamos a decirles cuáles son nuestras impresiones acerca de lo que nos han contado durante esta hora, y qué pensamos que podemos hacer para que las cosas mejoren. Les pedimos que nos escuchen con atención, y que no hagan comentarios ahora. Queremos que reflexionen sobre lo que les vamos a decir y que, salvo si no entienden algo, aguarden a la próxima sesión para transmitirnos su desacuerdo o sus impresiones…”

Con la devolución y la cita finaliza la sesión, y lo que se pretende es que la información transmitida a la familia circule en el período de tiempo transcurrido entre sesión y sesión, y en todo caso pueda hablarse de ello y discutirse durante la siguiente sesión. De ahí la importancia de lo que se diga en este momento, ya que orientará, en buena manera, estas reflexiones del sistema familiar.

Devoluciones escritas

Si se percibe que la información a transmitir es compleja, o que se ha dicho sin insistir lo suficiente, o de una manera farragosa o se ha errado en alguna palabra o frase clave, puede reforzarse la devolución entregándola por escrito, bien en el mismo momento, o bien enviándola por medio de una carta.

En el primer caso, puede escribirse la devolución, leerse y luego entregársela a un miembro de la familia o bien una copia a cada uno (se puede añadir una copia más para algún miembro no presente).

En el segundo caso, debemos asegurarnos de que la información llega a los miembros de la familia que los terapeutas quieran: bien pidiéndole a un miembro que la lea cuando están todos reunidos, bien remitiendo una copia a cada uno, que en ese caso puede personalizarse. Esto es particularmente útil cuando algún miembro no ha acudido a la sesión y se desea decirle algo o mantenerle al tanto de lo que se está trabajando.

“Estimada Josefina: Sentimos que no haya podido acudir a la sesión del pasado jueves, y para que pueda seguir participando en la terapia en igualdad de condiciones que los demás miembros de su familia, vamos a resumirle lo que se ha hablado en ella, entre otras cosas porque se ha hablado sobre todo de usted y de … Finalmente, hemos pedido a su familia, y por lo tanto también queremos pedirle a usted que,… Con toda probabilidad, seguiremos hablando del tema en la próxima sesión, por lo que nos ayudaría mucho contar con su presencia. Ésta tendrá lugar el próximo…”

Reencuadres y Redefiniciones

Entendemos por reencuadre o redefinición el intento de desplazar el énfasis de la pertenencia de un objeto a una clase determinada, con el objetivo de modificar la visión del mundo del paciente o familia, Los reencuadres y redefiniciones pueden efectuarse en cualquier momento durante la sesión, no es la devolución el único momento para hacerlas. Sin embargo, puede ser el momento más adecuado si se les quiere dar una importancia especial, o si se quiere subrayar las que se hayan hecho durante la sesión.

El reencuadre tiene como objetivo modificar la manera en la que la familia siente o entiende una determinada conducta, una pauta relacional. Así, se pretende plantear que esa manera concreta de entender o vivir esa situación no es la única posible, y hay otras alternativas que pueden resultar más útiles para un buen funcionamiento familiar. Es decir, de entrada el reencuadre plantea que las cosas no son unívocas, que el marco de comprensión del funcionamiento familiar no es único e inamovible, sino flexible y permite más de un punto de vista.

El reencuadre puede buscar modificar una puntuación en la secuencia de hechos:

“Cuando Jesús nos explica las discusiones que tienen lugar entre ustedes, lo hace partiendo del hecho de que comienzan siempre cuando el entra por la puerta y usted le mira a los ojos…”

El reencuadre suele ser positivo, pero no es infrecuente ni raro que sea negativo:

“Sin duda Elena, con su conducta, está atrayendo la atención de la familia sobre ella, se está sacrificando para que los temas más dolorosos, de tan difícil solución no invadan y depriman al resto de la familia. Sin embargo…”

o

“Las esculturas nos muestran cómo la familia protege a Julio, a quien todos apartan del foco de las preocupaciones familiares. Sin embargo, este afán tan bienintencionado y protector también le está pasando factura, ya que…”

Los reencuadres o redefiniciones positivas buscan a menudo atacar directamente la conducta sintomática:

“Nos hemos dado cuenta de que cada vez que usted se enfada, su mujer comienza a llorar, lo que hace que se enfade cada vez más, ya que usted lo vive como si le estuviera atacando. Pero tal vez no haya pensado que….”

o

“Es extraordinario el interés que muestran, en esta familia, los unos por los otros. Las expresiones de afecto son continuas entre ustedes, y recibidas con alegría y satisfacción. Por eso nos sorprende especialmente el desagrado que expresan ante la conducta de su hijo y hermano. Cuando él se va de casa, o llega tan tarde y bebido, lo que él quiere expresar…”

Otra manera de efectuar una redefinición es utilizando la connotación positiva, de manera que demos una visión positiva de algo que está siendo criticado por la familia, ya sea un comportamiento, o una conducta sintomática:

“Dicen ustedes que su hijo Manuel va retrasado en los estudios, que es huraño y muy poco sociable, y que se pasa el día emborronando cuadernos. Sin embargo, cuando nos han enseñado esos cuadernos, nos hemos quedado estupefactos: su hijo pinta maravillosamente, tiene el temperamento propio de los pintores, ¡es un artista!…”

Devoluciones narrativas

Cualquier devolución incorpora al menos una breve historia. En ocasiones, esta historia se adorna y crece, componiendo un auténtico relato, incorporando a la devolución cuentos en los que se transmite alguna metáfora relacionada con la familia, o en la que son sus protagonistas, o se les coloca en un guión cinematográfico real o inventado, o como actores o personajes de un drama o una novela, con la que queremos transmitirles una determinada información; o les contamos un cuento, que luego podemos darles por escrito:

“Permítanme contarles un cuento, algo largo, luego se lo daré por escrito para que puedan leerlo con más tranquilidad, se titula

El chico que ayudaba a todos

Había una vez una pequeña huerfanita que vivía con sus padres, su hermano mayor y abuela en una humilde casita en los suburbios de la gran ciudad. La niña no era muy lista, así que los miembros de su inteligente familia tuvieron que enseñarle las cosas más básicas de la vida, como aprender a andar, a comer, a lavarse y peinarse. La niña aprendió, porque era buena y obediente.

Cuando creció y terminó de aprender las cosas que le enseñaban en casa se casó, todavía joven, con un chico que vivía en un barrio cercano. El chico era listo y trabajador, y construyó con sus propias manos, en el barrio donde había vivido siempre la chica, una pequeña casa con jardín, donde ambos se instalaron felices y contentos. La casa estaba cerca de donde vivían los padres de la chica, así que unos años después, los padres de ella fueron a vivir a la pequeña casa con nuestra pareja.

A pesar de que no había mucho sitio, iba todo bien, y tuvieron un hijo. Todo era felicidad hasta que, cuando el hijo tenía tres años, la chica tuvo un accidente que hizo que tuviera que quedarse en la cama. Pasaron los años, y la chica seguía sin poder levantarse. Donde había reinado la felicidad se instaló la tristeza. La chica estaba siempre de mal genio, y chillaba por todo. Los padres se tuvieron que ir, y el chico tenía que trabajar mucho y pasaba cada vez menos tiempo en casa. Sólo el niño hacía compañía a la chica, soportaba sus gritos y frecuentes reproches, y le ayudaba y traía las cosas que la chica pedía continuamente. Siempre le faltaba algo, nunca estaban las cosas bien hechas.

Y unos años más tarde, el hijo tuvo un accidente muy parecido al que tuvo la chica, y como el chico no podía atender a la vez a la chica y al hijo, le llevaron a un lugar donde le atendían y curaban. El hijo estaba contento allí, había hecho muchos amigos, y todos eran muy cariñosos con él. El niño está contento en ese lugar, pero su padre, que ahora no trabaja porque la relación con el cemento le pone malo, quiere enviarle a otro lugar. Pero el chico sufre porque le gustaría que el hijo esté con él y con la chica en casa, y quiere traerlo de vuelta a casa. Pero cuando lo han intentado, la chica ha empeorado mucho, el chico no podía ayudar al hijo porque tenía que ocuparse de la chica, y el hijo ha tenido que volver a donde estaba. Y ahora el chico está muy triste, y ya no es capaz de cuidar a la chica ni a su hijo, y casi no es capaz de cuidar de si mismo. El chico pidió ayuda, y los sabios le dieron un consejo: el chico respondió que era un consejo sabio, pero que no se atrevía a hacerlo, y que prefería que todos siguieran como estaban, porque seguir el consejo de los sabios era muy arriesgado y significaba cambiar muchas cosas. Que el seguiría sacrificando su vida por los demás, y así se ganaría el cielo”

Cualquier historia que utilicemos tiene como objetivo proponer alternativas a la narración que ha hecho la familia, o alguno de sus miembros, relato que les conduce a un callejón sin salida, o a la repetición de una conducta disfuncional. La historia que introducimos propondrá maneras diferentes de contar las relatadas por la familia, abriendo nuevos caminos no explorados o no recorridos hasta entonces, proponiendo otras posibles maneras de ver o entender lo ocurrido, que permita una salida a las que se cuentan y con las que sufren.

Como señala G. Manfrida, para que una historia que utilicemos en la devolución sea terapéutica, es decir, pueda servir para que la familia se dote de narraciones alternativas menos gravosas, debe ser:

- Plausible: es decir, que pueda ser confirmada por la realidad cotidiana.
- Convincente: es decir, que resulte creíble, tanto en el plano lógico como emocional.
- Hermosa, elegante, bien construida. (Manfrida, 2006)

Tareas y Prescripciones

Las tareas y prescripciones pretenden aprovechar el tiempo que transcurre entre sesión y sesión, que como ya se ha señalado, es más elevado que en otras modalidades psicoterapéuticas. La justificación habitual para este hecho es que se necesita un mínimo de tiempo para que la información circule por el sistema, y para que se activen las fuerzas morfogenéticas que inducen el cambio.

Los terapeutas sólo deben pedir a los miembros de la familia que hagan una tarea cuando piensen que éstos están preparados para realizarla. Si se hace una prescripción o se pide una tarea a quien seguramente no la va a realizar, sólo obtendremos una descalificación de la labor terapéutica.

Cuando se tengan dudas al respecto, pero se piensa que es necesario pedir que se haga una tarea, se puede utilizar el recurso de la descalificación previa:

“Vamos a pedirles que hagan algo, aunque estamos casi seguros de que no van a ser capaces de hacerlo, dado el enfado que aún tienen el uno con el otro; a pesar de ello, vamos a intentarlo, y si no lo hacen, al menos nos servirá para saber en qué momento del proceso nos encontramos…”

O si no se quiere ser tan tajante:

“No nos ponemos de acuerdo con el equipo. Queríamos pedirles que hagan una tarea, pero mientras que ellos piensan que es demasiado pronto y seguramente no van a ser capaz de hacerla, nosotros somos más optimistas y confiamos en su capacidad de….”

En ocasiones tendrán como objetivo que se continúe con las tareas iniciadas durante la sesión:

“Hoy han trabajado ustedes mucho. Han comenzado a entrenarse en la tarea de escuchar sin interrumpir y lo han hecho muy bien dadas las dificultades que habían tenido hasta ahora para hacerlo. Por eso queremos pedirles que continúen el entrenamiento en casa. Para ello, vamos a pedirles que, durante diez minutos, entre las 8 y las 9 de la noche, cuente cada uno al otro lo que ha hecho durante el día…”

Otras veces, se les pedirá que hagan cosas que tienen relación con la sesión, esto es una premisa general, pero que es algo nuevo respecto a lo que se ha hecho durante ella:

“Hoy hemos estado hablando de su hiperactividad sexual y de los problemas que eso les produce en el rendimiento laboral. No les vamos a pedir que dejen de hacerlo, pero sí que modifiquen un poco el ritmo: que mantengan relaciones sexuales únicamente los días impares, y que los pares dediquen el tiempo que habitualmente dedican a la sexualidad a leerse poesías amorosas…”

Como ya se ha dicho antes, las tareas deben incluir a todos los miembros de la familia, ya sea en roles principales o secundarios. Y, como norma general, deben ser tareas factibles, que no impliquen demasiada complejidad de realización, a no ser que estemos buscando precisamente esa complejidad.

Con las tareas se busca a menudo obtener nueva información:

“Hoy han estado muy críticos el uno con el otro, pero estamos seguros de que lo hacen para mejorar su relación. Nos gustaría conocer sus ideas de cómo se puede hacer esto. Así que queremos pedirles, para la próxima sesión, que cada uno de ustedes haga una lista con los aspectos de la relación que creen pueden mejorarse de manera inmediata, y sin mostrársela al otro…”

Las Tareas deben pedirse para que se hagan, pero simultáneamente los terapeutas deben asegurarse de que la familia no se va a sentir culpable si no lo hace y por supuesto no culpabilizarles por ello. Una devolución como la siguiente no es muy aconsejable:

“Esta es la tercera ocasión en que les pedimos que hagan algo tan sencillo como salir a cenar un sábado ustedes solos, y hasta ahora no han sido capaces de hacerlo. Esto nos hace pensar que o bien son ustedes algo cortos de entendederas, o están haciendo lo posible por hacer fracasar la terapia y de paso hacernos fracasar a nosotros como terapeutas…”

Si la familia no ha llevado a cabo la tarea, la responsabilidad es siempre de los terapeutas:

“Es evidente que nos hemos adelantado al pedirles que hagan esta tarea, nos damos cuenta de que 22 sesiones es un número reducido, y de que quizá nuestro deseo de ayudarles nos ha llevado a pedirles algo para lo que aún no están preparados, así que en esta ocasión no vamos a pedirles que salgan a cenar juntos, solamente que lo hagan en casa, pero que los sábados esperen a que los niños estén en la cama para hacerlo ustedes dos solos…”

Cualquiera de las reacciones y retroalimentaciones que obtengamos acerca de la tarea, se haya realizado ésta o no, son interesantes para el desarrollo de la terapia, y deben tenerse siempre en cuenta. De ahí que sea importante obtener información acerca de si ésta se ha realizado o no, aunque a veces es delicado preguntar directamente y es mejor esperar a que la información surja espontáneamente.

Prescripciones paradójicas

Las prescripciones son un tipo particular de tarea por las que los terapeutas piden a los miembros de la familia que se comporten de una manera específica. Generalmente se proponen en forma de tarea, pero no siempre es así:

“Queremos pedirles que se conviertan uds. en nuestros coterapeutas, y mantengan en secreto…”

Un tipo particular de Prescripción, muy utilizado en Terapia Familiar, inspiradas en los trabajos de Milton Erickson, y desarrolladas sobre todo por los terapeutas estratégicos, son las Prescripciones Paradójicas.
Las Prescripciones Paradójicas están basadas en el desafío de la familia a las instrucciones del terapeuta. La paradoja consiste en que, si son obedecidas, tienen como consecuencia lo opuesto de lo que parecen pretender.

La prescripción paradójica más conocida es la prescripción del síntoma: pedir que se mantenga la conducta sintomática, con la disculpa, por ejemplo, de que no hacerlo traerá males mayores.

“Belén es una buena hija, y sabe que, con su extrema delgadez y su negativa a comer centra en ella la atención de toda la familia, consiguiendo que se olviden otros problemas. De esta manera, ya nadie habla de la infidelidad de Manuel, ni de la afición al juego de María. Belén es inteligente, y sabe que si comenzara ahora a comer, y ganara peso, todos estos problemas saldrían a la luz, y probablemente la familia desaparecería. Todos sufrirían mucho por esa situación, especialmente María, que se quedaría sola y desamparada. Por eso, queremos pedirle a Belén que continúe sacrificándose por la familia, y que continúe, por ahora, con su dieta extrema. Igualmente queremos pedir al resto de los miembros de la familia que continúen con su conducta. De no ser así, la familia probablemente se enfrentaría a una situación aún peor para todos.”

La prescripción paradójica es una intervención muy potente pero muy arriesgada. Es muy difícil controlar su impacto y predecir hacia dónde se va a dirigir la familia. Es propensa a que no se cumpla, por lo que la descalificación del terapeuta es más probable, Por lo que a menudo resulta arriesgada de hacer.

Rituales

Otra prescripción de gran impacto es la de un ritual. Los rituales son conductas compartidas, altamente regladas y con un gran contenido simbólico, cuyo origen es a menudo desconocido o está entroncado con un mito familiar. Son sumamente útiles para ayudar a desenvolverse en situaciones complejas: de tránsito, pérdida o celebración; condensan la vida familiar; y cuando se llevan a cabo muestran con bastante claridad los roles, las fronteras y las reglas familiares. Subrayan los acontecimientos familiares importantes, contribuyen a la estabilidad de la familia, y reafirman sus creencias compartidas.

La utilización terapéutica de rituales ha acompañado siempre a la medicina tradicional y el curanderismo, dotando de una carga simbólica psicológicamente eficaz a las prescripciones de curanderos, magos y chamanes.

La prescripción de rituales terapéuticos intenta aprovechar ese impacto simbólico, solicitando a la familia efectuar una serie de tareas, prescritas con un formato rígido, que buscan alterar las reglas habituales de interacción de la familia, (rituales de cambio) o mantenerlas, exagerándolas y explicitándolas como forma de provocación, o facilitar el tránsito a una nueva situación en procesos de pérdida:

“La muerte de su hija, siempre inesperada y además tan repentina, les ha dejado sumidos en el dolor. Pero no sólo eso. Da la impresión de que el tiempo se ha detenido para ustedes y que aún no han conseguida aceptar que su hija ha muerto. De todo esto hemos hablado mucho, y creo que ha llegado ya el momento de que entierren definitivamente a su hija. Dentro de unos días es el aniversario de su muerte. Les voy a pedir que ese día se reúnan todos en su habitación, y cada uno escoja un objeto que le una especialmente con su recuerdo. Luego se dirigirán al jardín, y junto al árbol que plantaron cuando nació, van a cavar un hoyo, utilizando la pala todos los miembros de la familia, comenzando por el padre, y luego en orden de edad. Una vez cavado el hoyo, en orden inverso de edad, van a arrojar el objeto que han elegido al hoyo, diciendo “Adiós Marta”. Cuando hayan terminado, deben cubrir con la tierra los objetos, de la misma manera que cavaron el hoyo. Cuando estén cubiertos, rodearán el lugar cogidos de las manos, y cantarán por última vez, esa canción que tanto les gustaba entonar juntos. Al acabar, prepararán algo para comer que no hayan cocinado nunca, y pasarán la tarde en familia.”

Pueden utilizarse rituales para potenciar las tareas y prescripciones en situaciones muy diversas, y son especialmente eficaces en problemas relacionados con el ciclo vital. Tal y como recogen Imber-Black, Roberts y Whiting (1997), podemos intervenir con rituales sobre las celebraciones familiares:

“Nos han dicho que el próximo domingo es el cumpleaños de José. Queremos pedirles que este año lo celebren de una manera especial. Hasta ahora, se limitaban a felicitarle, e incluso, tal y como nos ha contado José, a menudo se les olvidaba. Este año nos gustaría que organizaran una fiesta de cumpleaños, y que inviten a ella a los abuelos y los tíos. Que María prepare su tarta especial de chocolate, y le pongan tantas velas como años cumple José, y que en el momento de apagarlas canten todos eso de “porque es un muchacho excelente…”

Sobre las Tradiciones Familiares:

“Nos han contado cómo en la comida de navidad se reúne toda su familia, Martín, en casa de su madre, que es una familia numerosa y bien avenida. Sin embargo, la familia de su mujer, Elena, es pequeña y no tan bien avenida, y desde que murió su suegro, la madre de Elena come sola ese día. Elena no quiere romper esa tradición familiar, pero tal vez pudieran pasar todos, antes de comer, por la casa de la madre de Elena y brindar con ella…”

Sobre los ritos de pasaje del Ciclo Vital:

“Nos han contado hoy cómo, aunque anteriormente ya tenían algunos desacuerdos, las mayores discusiones entre ustedes vienen a raíz de que Elena impuso a su hermana como madrina de su hijo, en contra de su idea, Jesús, de que lo fuera su madre. Les vamos a proponer que hagan otro “bautizo” de su hija, sin volver a la iglesia, naturalmente. Que inviten a todos los que acudieron a la celebración del primer bautizo, que hagan una comida tal y como lo hicieron la primera vez, y que en esta ocasión ocupe el lugar de honor la madre de Jesús…”

O sobre las rutinas de la vida cotidiana:

“Nos han contado cómo se sientan a la mesa: Jesús la preside, y los demás se sientan a ambos lados, encargándose Elena de levantarse para servir la comida. Les vamos a pedir que, los domingos, modifiquen esa disposición. Que Jesús y Elena cambien de sitio y de tareas. Que Elena presida la mesa, y Jesús se ocupe ese día, de servir la comida…”

Devoluciones con Equipo y/o Supervisor

Si el terapeuta conduce solo la sesión, probablemente irá pensando en la devolución a realizar conforme se va acabando ésta, aprovechando quizá un momento de impasse o el comienzo de una de las interminables discusiones de la pareja. Si es concienzudo y considera especialmente importante la devolución, hará una breve pausa antes de acabar y reflexionará unos minutos sobre lo que va a decir o pedir o dar durante la devolución (aunque como hemos señalado al inicio, esto es excepcional).

Si se trabaja en coterapia, la pausa será de obligado cumplimiento. Los coterapeutas repasarán brevemente la sesión, y decidirán qué le van a decir a la familia, quién y cómo lo va a hacer. Tal vez decidan que la connotación positiva la haga el terapeuta que ha tenido una escalada simétrica con el padre mirándole directamente:

“Hoy no hemos estado de acuerdo en algunas cosas, y tal vez me he mostrado demasiado vehemente en lo que le he dicho. Quiero agradecerle a usted especialmente, pero también al resto de su familia, la paciencia que han tenido…”

O aprovechen cuestiones de género para repartirse los apoyos o las críticas durante la devolución:

“Queríamos decirle también, Elisa, que no compartimos su opinión acerca de la actitud de su marido. Yo, como mujer, también me siento afectada, concernida e incluso irritada cuando Juan hace afirmaciones del tipo “todas las mujeres son iguales” o “la mujer, la pata quebrada y en casa”. Sin embargo…”

O hagan una prescripción escindida:

“Hoy no nos hemos puesto de acuerdo acerca de lo que queremos pedirles. Mientras que Jorge piensa que ha mejorado mucho su relación, y que por tanto había llegado el momento de pedirles… yo creo que, por el contrario, lo que sucede es…..”

Si se trabaja con un equipo, habitualmente el o los coterapeutas, harán la pausa confiando en que el equipo les habrá preparado al menos la base de la devolución, ya que ésta debería ser una de sus funciones. Siempre estará en manos de los terapeutas decidir si la van a utilizar o no: ellos son los responsables principales de la labor terapéutica y podrán dedicar unos minutos a la discusión con el equipo de la devolución más adecuada.

La cuestión es más compleja si se trabaja con un supervisor, ya que entonces se une a la delegación en el equipo, la posible inseguridad ante las propias ideas e intuiciones, especialmente si los terapeutas están en formación. La cosa se complica si las ideas propias de los terapeutas no coinciden con las del supervisor y éste les propone una devolución que los terapeutas no comprenden bien, o con la que no están completamente de acuerdo, o creen difícil transmitir, o les cuestiona en algún aspecto personal.

En general, el tiempo fijado para la supervisión, y el que la familia tiene, no permiten una larga pausa que permita explicar a los alumnos la pertinencia de una prescripción paradójica en ese momento, o de un desafío que resulta difícil de transmitir, o de depositar la responsabilidad del cambio sobre el miembro de la familia que los terapeutas perciben justamente como el más sobrecargado y responsable.

Si los terapeutas o el resto del equipo no tienen otras alternativas, o no se atreven a llevar la contraria al supervisor, o no tienen la suficiente confianza en sí mismos como para arriesgarse a tomar sus propias decisiones aún en contra de la opinión del supervisor, pueden verse en la tesitura de tener que transmitir una devolución en la que no creen. O incluso, con la que están en desacuerdo.

Si los terapeutas no hacen suya la devolución durante la pausa será difícil que la trasmitan correctamente. Aún cuando las palabras utilizadas sean las sugeridas o propuestas, es difícil que la comunicación no verbal matice y califique adecuadamente lo que se quiere expresar, dotando a las palabras de la verosimilitud y seguridad necesarias para ser aceptadas por la familia.

Aún no produciéndose un desacuerdo con supervisor y/o equipo, puede ocurrir que la devolución que se pide que transmitan a los terapeutas les sorprenda y les suene como algo nuevo y desconectado con el trabajo que han hecho hasta ese momento. En ese caso, puede suceder que tengan que recordar una larga y pormenorizada devolución, que incluya pausas dramáticas, miradas directas y diferentes tonos y volumen de voz. Y esta memorización deben hacerla durante unos pocos minutos, durante los que aún están en tensión por la intensidad de la sesión que están teniendo, y en los que les cuesta integrar toda la información que están recibiendo del equipo. Es bastante probable entonces que, al transmitir la devolución, miren fijamente a quien debían eludir, y afirmen que quien se está sacrificando por la familia no es el paciente identificado, sino los propios terapeutas que están destinando mucho tiempo y esfuerzo a ayudar a personas de tan poca categoría como los miembros de esa familia que ni siquiera escuchan cuando les están haciendo una importante devolución.

Otras devoluciones

Una técnica particular de devolución es la del equipo reflexivo o “coro griego” desarrollada por el psicoterapeuta noruego Tom Andersen. Consiste en que el terapeuta está apoyado por un equipo cuyos miembros se encuentran detrás de un espejo unidireccional. Al final de la sesión, se encienden las luces tras el espejo, de manera que terapeutas y familia pueden ver al equipo, y se abre una nueva vía de comunicación de manera que se pueda escuchar, en la sala de terapia, lo que dicen los miembros del equipo. Cada uno de ellos presenta entonces su punto de vista acerca de lo ocurrido durante la sesión, o lo que opinan sobre los problemas familiares, etc. De esta manera, se eliminan las barreras que, en la cámara Gesell, separan al equipo de la familia y del terapeuta (Andersen, 1994).

Esta devolución puede simplificarse haciendo que los miembros del “equipo reflexivo” entren en la sala de terapia y expongan sus opiniones delante de la familia. En ninguno de los dos casos se permitirá el diálogo entre la familia y el equipo reflexivo. Sin embargo, los terapeutas permanecerán con la familia; y quizá sea oportuno un diálogo entre terapeuta y familia tras la intervención del equipo.

Esta intervención “en coro griego” debe ser respetuosa con la familia y enunciarse en términos positivos, interviniendo en orden los miembros del equipo sin debatir o contradecirse entre ellos, salvo que se haya pactado una devolución escindida del tipo “parte del equipo esto, y otra parte aquello”.

Conclusión

La Devolución es una parte importante de la sesión en Terapia Familiar que incluye intervenciones muy diversas, de acuerdo a cada problema, a cada familia y al contexto en que se esté interviniendo.

Prepararla adecuadamente requiere una compleja elaboración teórica previa, además de una buena síntesis de lo ocurrido durante la sesión. Su elaboración debe hacerse detenidamente, aún cuando el tiempo disponible es reducido, y su ejecución requiere de una puesta en escena que facilite la expresión y recepción del mensaje.

Su estructura incluye una connotación positiva, seguida de intervenciones variadas: reencuadres, tareas, prescripciones, narraciones, etc.

Su situación al final de la sesión hace que la devolución se proyecte, más que ninguna otra intervención de la sesión, a lo largo de un tiempo prolongado, al menos hasta la siguiente sesión, por lo que probablemente será la herramienta terapéutica más potente que puedan utilizar los terapeutas.

Bibliografía

ANDERSEN, T. (1994): El equipo reflexivo. Gedisa, Barcelona.

AUSLOOS, G. (1998): Las capacidades de la familia. Herder, Barcelona.

HALEY, J. (1973): Terapia no convencional: las técnicas psiquiátricas de Milton H. Erickson. Amorrortu, Buenos Aires, 1980.

HALEY, J. (1976): Terapia para resolver problemas. Amorrortu, Buenos Aires, 1980.

IMBER-BLACK, E.; ROBERTS, J. Y WHITING, R. (comps) (1997): Rituales terapéuticos y ritos en la familia. Barcelona, Gedisa.

MANFRIDA, G.M. (2006): La última palabra: la conclusión de las sesiones terapéuticas. Seminario impartido en Bilbao, en la Sede de la EVNTF, en Abril de 2006.

MINUCHIN, S. (1974): Familias y Terapia Familiar. Gedisa, Barcelona, 1979.

SELVINI, M.; BOSCOLO, L.; CECCHIN, G y PRATA, G. (1980): Hypothesizing-circularity-neutrality: Three guidelines for the conductor of the session. Family Process, 19: 3-12.

SELVINI, M.; PRATA, G.; BOSCOLO, L. y CECCHIN, G.(1986): Paradoja y Contraparadoja. Paidós, Barcelona, 1988.

SIMON, F.; STIERLIN, H. Y WYNNE, L. (1984): Vocabulario de Terapia familiar. Gedisa, B. Aires, 1988.

STIERLIN, H.; RÜCKER-EMBDEN, I.; WETZEL, N. Y WIRSCHING, M. (1980): Terapia de Familia. La primera entrevista. Gedisa, Barcelona, 1995.

STANTON, D, y cols (1994): Terapia Familiar del abuso y adicción a las drogas. Gedisa. Barcelona.

WEBER, T.; Mckeever, J. y McDaniel, S. (1985): Guía para una entrevista de la familia orientada al problema. Fam. Process, 24:357-364.

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La FEATF y la Supervisión

La supervisión es una parte fundamental de la Formación en Terapia Familiar. Los alumnos que deseen obtener la titulación de Terapeutas Familiares deben acreditar haber realizado un número mínimo de horas de supervisión, que en la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar – FEATF- es de 150h. Se dice además que la supervisión debe ser clínica, que puede desarrollarse de manera individual o en Grupos Reducidos, y que se contarán como horas de supervisión tanto las transcurridas en la sala de terapia como formando parte del Equipo Terapéutico, y finalmente, que se realizará preferentemente en vivo.

Nada se dice en esos criterios de cuestiones muy concretas: cuál es el máximo de integrantes de un “grupo reducido”, qué significa “equipo terapéutico” y quién forma parte de él, o qué quiere decir exactamente “supervisión en vivo”. Tampoco se dice en estos criterios quién lidera o ejerce la supervisión, o si se debe tener algún tipo de formación previa.

Ciertamente en otro apartado, el de Categorías Docentes, se establece que para alcanzar el grado de Supervisor Docente es necesario una experiencia mínima de 6 años (2 domo Docente y 4 como Colaborador Docente), y tener una participación directa en los procesos de supervisión de los alumnos durante al menos 50h., aunque nada se concreta acerca de qué hacer en esas 50h., o si se debe tener una experiencia clínica previa de algún tipo .

Todas estas imprecisiones no parecen preocupar ni a la FEATF, ni a los institutos de formación, ni a los alumnos que acuden a ellos. Y no parece haberla, porque la Supervisión, tanto la Docente como la consulta de supervisión, se transmite de manera práctica, con lo que se ha ido aprendiendo en la propia formación y en las posteriores supervisiones que se hayan ido realizando, sin que exista una base teórica sólida de cómo formar a supervisores.

Las publicaciones al respecto son pocas (aunque algunas muy completas y valiosas), y no existen, al menos en el ámbito de la Terapia Familiar española, cursos estructurados de formación de supervisores, o que detallen el proceso de supervisión de los alumnos en formación (quizá la publicación más completa al respecto es la de Linares y Ortega, Terapia Familiar. Aprendizaje y Supervisión, publicada por Trillas en 2008. Pero su publicación en México ha hecho que apenas se distribuya en España).

La FEATF tiene ya una historia larga, sus criterios de acreditación son homologables con los de otros países europeos y se integraron en el Registro Nacional de Psicoterapeutas junto con los de la FEAP y la AEN.
Sería positivo que se definieran esas imprecisiones, y se incluyera claramente en sus criterios la supervisión directa como una exigencia que forma parte de la idiosincrasia y la historia de la TF, además de ser un instrumento idóneo para el aprendizaje de las habilidades psicoterapéuticas.
Roberto Pereira, 16-06-20

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Resiliencia en una Familia Reconstituída: a propósito de un caso

Hace unos años, trabajando en un Centro de Salud Mental, me llegó un caso que me hizo entender la dificultad de hacer pronósticos en Psiquiatría. Años más tarde, me hizo interesarme por los factores de resiliencia familiar.

Consultó una chica de 18 años, remitida por la especialista en dermatología, con un problema de “alopecia areata de varios años de evolución”. Era la mayor de tres hermanas ( una hermana de 16 a. y una hermanastra de 11), y vivía con el padre y una madrastra. 1

Cuando la paciente tenía 3 años, y su hermana 1, su madre se suicidó, estando sola con sus hijas en casa. Se ahorcó con un cinturón atado a la manilla de una puerta, de manera que el cuerpo quedaba a la altura del suelo. Al menos transcurrieron 90 minutos hasta que un familiar, alarmada porque no abrían la puerta, a pesar de que oía llorar a las niñas, avisó a una vecina que tenía llave, y entraron a la casa.

Podemos imaginarnos episodios más traumáticos, pero en cualquier caso éste es de la suficiente entidad como para que ningún psiquiatra o psicólogo hubiera predicho que, sin duda ninguna, esta situación iba a producir daños estimables en el psiquismo de estas dos niñas.

A la primera entrevista, la paciente acudió sola. Arreglada y adecuada, no refería graves problemas psíquicos. Tenía este molesto problema de la alopecia, que procuraba disimular con el peinado, y que a veces le producía más molestias que otras porque iba cambiando de sitio y de tamaño, pero que no le había impedido hasta entonces hacer una vida normal. Había estudiado formación profesional (concretamente Peluquería), y no abía pensado consultar con un psiquiatra o psicólogo por ese problema, aunque admitía de buen grado que podía tener relación con la muerte de su madre. Había estado en tratamiento psicoterapeútico individual poco tiempo antes, durante unas pocas sesiones, pero no le había ido bien y lo había dejado. Le angustiaba hablar de su madre biológica, pero no eludía hacerlo. Tenía novio, y refería unas buenas relaciones familiares así como con las compañeras de trabajo, que le gustaba mucho.

No señala antecedentes médicos o psiquiátricos, personales o familiares, de interés. Respecto a la alopecia, cuenta que le comenzaron a salir placas de calvicie que le cambian de sitio, desde unos meses después de la muerte de la madre. Con la pubertad empeoró el cuadro, aumentando el tamaño y el número de las placas. Ha seguido numerosos tratamientos sin resultados positivos. Todos le han dicho lo mismo “es una alopecia areata y el problema es de los nervios”.

1.-La entrevista inicial la realizó un residente que estaba haciendo una rotación en nuestro centro, y cuando me relató verbalmente el caso, no me refirió ningún suceso traumático, aunque había constatado que el pelo se le caía desde los 4 años, aproximadamente. “¡Que raro!”, le comenté. “Cuando a alguien se le empieza a caer el pelo a esa edad, normalmente va asociado a algún acontecimiento traumático. Déjame ver la historia”. Comencé a leerla, y efectivamente, allí estaba el suceso traumático, anotado por la propia mano del residente. Al parecer le había impactado tanto, que lo había olvidado inmediatamente.

Tras la entrevistas inicial, se concertaron otras familiares, a las que asistieron las hermanas mayores, el padre y la madrastra. En total tuvieron lugar un total de seis sesiones familiares. En ellas se habló sobre todo del suicidio de la madre, se aclararon algunas dudas que tenían las hijas, se informaron bien de lo ocurrido (incluso revisando los periódicos de esas fechas, que se habían hecho eco del asunto), y se exploró el funcionamiento familiar. Tras estas entrevistas, en las que se constató una mejoría en la paciente y en el conocimiento y comunicación en torno a la muerte de la madre, se planteó la posibilidad de continuar profundizando sobre todo ello, o dejarlo en ese momento. La paciente reflexionó, lo discutió con la familia, y decidió no continuar. El resto de la familia estuvo de acuerdo.

Se observó un sistema familiar con un buen funcionamiento. El padre, hombre sencillo y algo primitivo, mantenía una relación de evidente afecto con las hijas, bastante permisiva pero sin llegar en ningún momento a desentenderse de ellas. Había permitido que su nueva esposa, que se llamaba igual que la primera, y con la que se casó menos de dos años después de su muerte, se introdujera en esa relación, e incluso jugase un papel más normativo que el suyo, sin el rechazo de sus hijas. Éstas le llamaban madre.

La segunda hermana era de carácter más tímido que la primera, y se benefició más de la información en torno a la muerte de su madre, ya que tenía menos datos. Estaba estudiando, y hasta la fecha no había mostrado nunca problemas. Se llevaban bien entre las hermanas, y habían recibido contentas a la hermanastra pequeña, a quien llevaban 7 y 5 años, respectivamente.

La madrastra era una mujer de carácter, pero sin aristas, amable y atenta. Supo muy bien donde se metía desde el principio. La relación con su marido era de cierto maternaje, y con las hijastras adecuada, cordial, y respetuosa. No eludía hablar de las dificultades de la crianza, y de que aunque quería a sus tres hijas, su hija biológica tenía un especial significado para ella.

La familia había continuado teniendo una estrecha y buena relación con la familia de la madre biológica. Las hijas se habían ido a vivir con la abuela cuando la madre murió, hasta que el padre se casó, dos años después. Después, las dos hermanas continuaron acudiendo a comer a casa de la abuela al menos una vez por semana, aunque al parecer estas comidas siempre acababan con ésta llorando, aún varios años después. La abuela había dado el visto bueno al nuevo matrimonio del yerno, tras informarse sobre la bondad de la candidata, y mantenía una buena relación con la nueva Begoña, a la que había insistido en que las nietas le llamaran madre.

No habían hablado apenas del suicidio de la madre y de todo lo que rodeó a este suceso. El padre especialmente había evitado hacerlo, y de hecho, fue la madrastra la que informó a las hermanas de lo ocurrido, ante las preguntas de éstas por los comentarios de las compañeras en el colegio, sin entrar en muchos detalles. Sin embargo, fue el padre quien ya en la primera mitad de la primera entrevista abordó el tema, y a partir de ese momento se habló sin tapujos de su muerte, resultando unas sesiones muy ricas en contenido, pero de una gran emotividad. Se habló entre otras cosas de cómo el padre había sufrido no sólo por el impacto de lo ocurrido, sino también por la “maledicencia” de la gente, con comentarios acerca de su conducta y problemas en la pareja como causa inmediata del suicidio ( al parecer la madre había dejado una carta suicida en la que exculpaba al marido, pero se había quedado la policía con ella y no la pudieron recuperar), y pudo expresar el enfado que tenía con ésta por suicidarse y dejarle con dos niñas pequeñas. Se habló también del temor a la posible “herencia” de esta conducta, especialmente por la hermana mayor, que era “muy parecida” a su madre.

Tras las entrevistas no se objetivaban graves motivos de preocupación, y aunque pensaba que les vendría bien unas sesiones más, no me pareció inadecuada la decisión de la paciente de no continuar profundizando. Ésta había mejorado, y se acordó que en el momento en que aparecieran problemas de nuevo volverían a acudir.

Durante varios años no tuve noticias de la familia, aunque varias veces a lo largo de ese tiempo hube de reprimir el impulso de llamarles para saber cómo iban las cosas. Finalmente, 7 años después de estas entrevistas, pidió consulta el padre.

Acudió acompañado de su mujer, presentando un cuadro leve de ansiedad y consumo moderado de alcohol, relacionado con dificultades laborales: trabajaba de manera autónoma como panadero, y estaba a punto de tener que cerrar la panadería y quedarse sin medio de vida, y con escasas posibilidades de encontrar un nuevo empleo, dada su edad. No parecía tener problemas económicos graves, y pronto se vio que la solicitud de tratamiento tenía que ver tanto con la ansiedad que sentía por su situación, como con la esperanza de obtener una pensión por incapacidad. De cualquier forma, su consulta me permitía enterarme por fin de cómo les había ido durante esos años.

La hermana mayor continuaba trabajando como empleada en una peluquería, tenía planes para casarse en breve, se encontraba bien y era razonablemente feliz. Al parecer, los problemas de la alopecia no se habían vuelto a repetir. La hermana segunda había estudiado ingeniería, y en ese momento se encontraba haciendo un master en un país nórdico, gracias a una beca que había obtenido. La pequeña seguía en el colegio sin problemas, la madrastra estaba bien, y el padre también lo había estado hasta que surgieron las dificultades laborales. La abuela había muerto un par de años atrás, todos lo sintieron mucho, pero sin que se crearan complicaciones. En definitiva, las cosas iban bastante bien.

De ahí que surgiera la reflexión: ¿Cuáles fueron los factores que ayudaron a éstas niñas a superar el trauma del suicidio de su madre, al menos hasta la fecha?. Si entendemos como resiliencia la capacidad de resistencia y recuperación ante una circunstancia traumática, y como factores de resiliencia a los que aparecen como “favorecedores” de esa buena evolución, ¿Qué factores de resiliencia familiar habían actuado como protección al menos hasta ese momento?

Si pensamos en el caso como en el de una familia reconstituída, encontramos algunos factores considerados como protectores y de buen pronóstico para la reconstrucción familiar, y con otros que por el contrario serían factores de riesgo de una mala evolución.

Entre estos últimos tendríamos los siguientes:

- Cortos intervalos entre los matrimonios: las relaciones del padre con su nueva pareja comenzaron pocos meses después, y se casaron dos años después del suicidio de su primera esposa.

- Inadecuada elaboración del duelo: la escasa comunicación en torno a la muerte de la madre, y el temprano comienzo de la nueva relación del padre, hacen pensar en que el duelo no fue completo. Por otra parte las características de la muerte con la atribución social de culpa, y el morbo que la rodeó, hacen el duelo más difícil. Finalmente, las circunstancias especialmente traumáticas que rodearon a la muerte de la madre, sola con las hijas en casa, auguraban una especial dificultad en este aspecto.

- Sustitución de una madre por otra: el padre busca una mujer que se llama como la anterior (aunque muy distinta de forma de ser), que tiene claro que va a cuidar de las hijas de su marido, y a quien sus hijastras llaman madre, hacen pensar en que no se está pensando en crear una nueva familia, sino en sustituir a la madre en la familia anterior. Se añade a esto una circunstancia personal de la madrastra, mayor de cinco, que ya sustituyó a otra del mismo nombre: nació, dos años después, el mismo día en que había muerto, con 15 días, la que hubiera sido su hermana mayor, y que llevaba el mismo nombre.

Los factores que favorecerían una buena evolución son:

- La buena relación entre el padre y su nueva pareja, central en la construcción de una familia reconstituída

- La corta edad de las hijas: cuanto más pequeñas, mejor evolución.

- La autorización expresa del padre a su nueva esposa para ejercer un rol maternal, delegando en ella una buena parte de la autoridad parental. Escasa interferencia del padre en la relación directa entre madrastra e hijas.

- La espera de unos años para tener una hija de la nueva pareja, permitiendo la consolidación de la nueva familia.

- El mantenimiento de la relación con la familia materna, la buena calidad de ésta, la desculpabilización del marido como causante del suicidio de su hija, la autorización y apoyo por parte de la abuela materna al nuevo matrimonio de su yerno, y a la asunción del rol maternal por parte de la madrastra, son factores que parecen configurarse como de una importancia capital para entender la resiliencia de este sistema familiar.

Este apoyo se simboliza en la actitud de la abuela materna. Ésta acoge a las nietas mientras el padre está solo. Combate con su actitud y su conducta las atribuciones de culpabilización a su yerno, y da el Vº Bº a su nueva pareja. Una vez que se casan, permite la vuelta de las niñas al hogar paterno sin problemas, y estimula una relación maternal entre madrastra y niñas, sin perder en ningún momento la estrecha relación con éstas, ni con la familia completa.

Esta actitud, unida a la relación amorosa entre padre e hijas, así como en la nueva pareja, junto con la asunción del rol de cuidadora de la madrastra, y la adecuada relación establecida con sus hijastras, fueron sin duda los factores de resiliencia que protegieron a ésta familia de una peor evolución tras la trágica muerte de la madre.

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EL EMBROLLO DE LA ACREDITACIÓN 2015 – DEFINITIVO Mosaico 61

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25 Años de la Featf: Reflexión y Balance

Finalizado 2016, año en el que hemos celebrado el vigesimoquinto aniversario de la Fundación de la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar (Featf), es un buen momento para hacer Balance de su recorrido, y detenerse a reflexionar por qué caminos transitar en los próximos años.
El Balance es sin duda muy positivo. La Featf se fundó con el Objetivo declarado de agrupar y representar a los Terapeutas Familiares españoles, y podemos afirmar que lo ha hecho con creces. Es sin duda la Organización de referencia de la TF tanto dentro como fuera de nuestro país, y a ella se dirigen los que quieren informarse de la situación de la TF en España. Fue puesta en marcha por las cinco asociaciones fundadoras – Aragonesa, Catalana, Madrileña, Valenciana y Vasca -, pero luego la propia Federación impulsó la creación del resto de asociaciones, que cubren prácticamente todo el territorio nacional, conformándose como vehículo indispensable de coordinación y comunicación, que unifica y representa a las 14 asociaciones autonómicas que la integran.
En ésta labor vincular, algunos hitos fundamentales han sido:
- La creación de Mosaico, que es el vehículo de comunicación por excelencia de la Federación, y la revista de mayor tirada de TF en lengua hispana (ahora bilingüe en español y portugués).
- El trabajo con las Escuelas de Formación, que desembocó en los criterios de acreditación de Expertos en I.S., Terapeutas Familiares, Docentes y Programas de Formación. Fue muy importante, no sólo porque fue pionera en Europa (junto con la Asociación Británica), sino por lo que significó poner de acuerdo a las escuelas españolas, que llegaron a un consenso bastante amplio sobre cómo hacer la formación en Intervención Sistémica y T.F.
- La Formación continuada, indispensable en este mundo de permanente reciclaje, y de la que la Featf ha sido pionera en España entre las organizaciones psicoterapéuticas.
- El mantenimiento de las Jornadas año tras año, alternadas con Congresos, sin haber fallado uno solo, lugar anual de encuentro, reunión, intercambio científico, que en sí mismas justifican ya la existencia de la Federación, que se ha reforzado en los últimos años con el Premio anual a la investigación en TF..
- La representación de la Terapia Familiar española en organizaciones más amplias. En Efta, sin duda alguna, con algunos puntos débiles en la Feap, y ahora también en Relates.

- La realización de Directorios de Socios, y ahora de la página web y las diferentes redes sociales, importantes herramientas de contacto y comunicación.
- La constitución de la Federación Ibérica junto con la Sociedad Portuguesa de TF, generando nuevas dinámicas colaborativas concretadas en Mosaico y los Congresos Ibéricos trianuales.
- La participación, junto con la FEAP y la AEN en la creación del Registro Nacional de Psicoterapeutas (RNP). La Featf es la única organización de una orientación terapéutica concreta que ha conseguido este importante reconocimiento a su trabajo de acreditación de terapeutas desde hace más de 20 años.
- La estructura organizativa de la Federación, que permite la participación en su JD o diversas comisiones de un alto número de asociados que mantienen así viva la relación de la supraestructura con sus miembros, ya sean asociaciones, escuelas de formación o individuos.
Un balance envidiable, que justifica sobradamente el esfuerzo realizado durante estos 25 años.
Pero no hay luces sin sombras que conviene iluminar para que el camino continúe sin obstáculos que compliquen el crecimiento continuado y la buena marcha de la Federación. Entre ellas, podemos citar:
- La cuestión de la acreditación y el cumplimiento de sus criterios. La revisión necesaria de los criterios de acreditación que se hizo recientemente se quedó a medias, sin llegar a definir una cuestión importante: la revisión del cumplimiento por parte de las escuelas de los criterios establecidos. Hay escuelas acreditadas, cuyos programas de formación, consultables fácilmente en sus páginas webs, difieren de los establecidos por la Featf, sin que se haya establecido procedimiento alguno que garantice su cumplimiento. Es un tema complejo, del que se viene hablando hace años, y al que cuesta hincarle el diente. No es una mera cuestión de control, sino de garantizar la calidad de los programas acreditados, y la Featf debería planteárselo en los próximos años.
- Continuando con la acreditación, la participación de la Federación en la creación del RNP ha permitido que TODOS los psicoterapeutas acreditados por la Featf figuren en él, independientemente de la asociación de la que forman parte. Pero no podemos olvidar que la cuestión de la acreditación de la Psicoterapia en España la lidera la Feap, de la que forman parte sólo seis de las asociaciones que lo son también de la Featf. Es justo reconocer que gracias al esfuerzo de esas seis asociaciones, expresado en muchas horas de dedicación de sus delegados en estos 25 años, así como de una importante contribución económica de sus terapeutas acreditados – las cuotas que cada terapeuta aporta a la Feap -, todos los terapeutas de las 14 asociaciones de la Featf pueden beneficiarse ahora de su existencia.
Además de la cuestión de la solidaridad económica o en horas de dedicación hay otro aspecto muy importante para pedir la participación de todos los socios de la Federación: nuestros puntos de vista acerca del acceso a la formación de psicoterapia y del esfuerzo necesario para obtener la titulación no son compartidos por muchas de las asociaciones miembros de la Feap, que periódicamente tratan de endurecer ambas cuestiones. El pasado año se produjo una ofensiva intensa en esa línea, que se consiguió parar pero no cerrar del todo. Y de nuevo hay en la Feap una Comisión que debe presentar una propuesta en los próximos meses para modificar y actualizar sus criterios de acreditación y el acceso a la formación en Psicoterapia.
¿Puede alguien dudar de que continuar con la tendencia de cambios cada vez más restrictivos va a afectar a nuestros socios? ¿Puede alguien obviar que la presencia de 8 asociaciones más de TF en la Feap equilibraría mejor la presencia de otras orientaciones psicoterapéuticas mucho más numerosas? Creo que todos los socios de las asociaciones de la Featf, que además cotizamos a la Feap, deberíamos pedir a nuestras juntas directivas que pidan al resto de las asociaciones de la Federación que contribuyan solidariamente en algo que a todos nos beneficia, y se incorporen a la Feap, para participar, por ejemplo, en el debate que se ha iniciado en ésta al haber optado claramente por impulsar la psicoterapia como una profesión diferenciada. Tenemos mucho que aportar a ese debate, y a todos los que traten de influir en el camino de la Psicoterapia en nuestro país. Pero para ello tenemos que aumentar nuestra presencia en términos numéricos. Nuestra capacidad de organizarnos es una baza importante, pero a la hora de decidir el camino a seguir es esencial que nuestros votos aumenten.
- Nuestros encuentros anuales: Jornadas y Congresos. Es ciertamente notable el apoyo que da la Featf a la organización de sus J y C: concretamente el 70 % de la financiación. Podría pensarse que, tras 25 años, esta inversión económica hubiera creado una infraestructura que hiciese muy fácil su organización, que tuviera claras las sedes de los años siguientes, que marcara con claridad las líneas a seguir, que tuviera ya establecida una estructura base que los comités locales fueran rellenando, que determinara los plazos de presentación y envío de los programas, presentación de trabajos, inscripción, si se van o no a imprimir actas…en fin, lo esperable en una organización que cada año se juega una parte no desdeñable de su presupuesto anual. Nada más lejos de la realidad. La Comisión de organización de Jornadas y Congresos de la Federación nunca ha resultado operativa. No hay un mínimo “manual” con los pasos a seguir, y de hecho cada año se “construye” la organización de la Jornada o Congreso respectiva, generando con frecuencia desacuerdos y roces que generan malestar. Sería preciso que la Featf se decidiera a reforzar y dotar de autoridad a esta importante Comisión, que hiciera un seguimiento cercano y detallado, desde su inicio, de la organización de los encuentros anuales, delimitando con claridad lo que corresponde a los Comités Locales, y lo que preestablece la Federación para justificar su generosa dotación presupuestaria.

Otra cuestión relevante es la de la Asamblea. No es infrecuente que a las preceptivas asambleas anuales de las asociaciones no acudan los socios, convirtiéndose en un inevitable y desganado trámite administrativo. Pero no ocurre así con las de la Featf. El hecho de que coincidan siempre con las Jornadas permite que la asistencia de socios siga siendo importante año tras año. A pesar de ello, se las programa con una duración que resulta siempre muy insuficiente para cubrir el largo orden del día, dejando una sensación de que lo importante es acabar cuanto antes para ir a la cena del Congreso y no de debatir y escuchar a los socios presentes. No debería ser así, y la Asamblea debe programarse siempre en un lugar preeminente, que exprese con claridad que es un momento transcendente de la vida asociativa de la Federación.

Estas son algunas de las cuestiones que, en mi opinión, ensombrecen una marcha por lo demás magnífica, y a las que deberíamos prestar atención en los próximos años. Nuestra Federación es una organización excepcional, cuyo buen funcionamiento se reconoce dentro y fuera de nuestras fronteras. Precisamente por ello no debemos descuidar cuestiones importantes, como la de la incorporación decidida e inmediata a la Feap, para que se oiga nuestra voz y se ponga en valor nuestro voto, a la hora de decidir sobre el futuro de la Psicoterapia en España. Sólo desde la colaboración de todos los profesionales que nos dedicamos a ella tendremos la oportunidad de ser tenidos en cuenta.

Diciembre de 2016
Agradezco las sugerencias al Borrador de Annette Kreuz, Jorge de Vega y Javier Bou que lo han enriquecido.

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Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (Sevifip)

El pasado 16 de marzo se fundó en Bilbao, en la sede de Euskarri la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP), que el pasado viernes, 15 de Noviembre se presentó en el transcurso de unas Jornadas sobre Investigación en Violencia Filio-Parental (en adelante, VFP) que se celebraron, con gran éxito, en la Universidad de Deusto.

El autor del Blog firmando el Acta Fundacional de Sevifip

La VFP, entendida como las “conductas de violencia física, verbal o no verbal, realizadas de manera reiterada hacia los padres o los adultos que ocupan su lugar”, ha aumentado de forma exponencial en los últimos años. Ha sido el último – hasta ahora – tipo de Violencia Intrafamiliar que ha salido a la luz pública, tras el maltrato infantil y la violencia de pareja. Y ha irrumpido de una manera espectacular, creando un problema a las administraciones judiciales, que no sabían que hacer con tantos niños y adolescentes denunciados y/o condenados por agresiones a sus progenitores, pero con un perfil muy diferente a los que ocupaban los centros de reforma o de medio abierto: menores de familias aparentemente “normalizadas”, sin historial previo psiquiátrico o de servicios sociales, y que a menudo las agresiones en el hogar eran las únicas que presentaban. Los agresores son niños, adolescentes y jóvenes – la edad mas frecuente es de 14 a 18 años, aunque podemos encontrarnos casos desde la imfancia a hijos adultos – que agreden a sus progenitores, con mayor frecuencia a la madre, debido a su mayor implicación con los hijos, aunque no se puede definir como un tipo de Violencia de Género: hay agresiones de hijas a madres, de hijos a padres, sólo a uno de los progenitores, a los dos, etc.
A partir de 2005, comienzan a desarrollarse programas de intervención, y a crearse centros específicos para atender este tipo de violencia que amenazaba con desbordar a los programas de menores.

Así, a finales de ese año, la Escuela Vasco-Navarra de TerapiaFamiliar crea Euskarri, Centro de Intervención en Violencia Filio-Parental, que desde entonces viene atendiendo ambulatoriamente a familias con problemas de este tipo de violencia, ya que la VFP es un problema de relación familiar. Euskarri no sólo se dedica a la intervención psicoterapéutica, sino también a la formación, impartiendo numerosos cursos de formación, y organizando Actividades científicas como las I Jornadas sobre Intervención en VFP que se desarrollaron en 2009 en la Universidad de Deusto.

Poco a poco se fueron creando otros centros de Intervención en el resto de España, que llegado el momento han decidido reunirse y crear una Sociedad Científica para el estudio de la VFP: Sevifip. Los miembros fundadores son cinco organizaciones que trabajan con VFP – Amalgama 7 de Barcelona, la Fundación Amigó, de Valencia, la Fundación Pioneros, de La Rioja, Recurra-Ginso de Madrid, y Euskarri, de Bilbao – y un socio individual – Francisco Romero de Barcelona -, ya que admite socios de ambos tipos.

Anagramas Socios Sevifip

Anagramas Socios Sevifip

Los Objetivos de la Sociedad son los propios de una Sociedad Científica: Favorecer el intercambio científico entre los profesionales con un interés común por esta tarea; contribuir a la difusión de las investigaciones, las técnicas de intervención y en general el conocimiento sobre la Violencia Filio-Parental, a otros campos de conocimiento;orientar e informar a todos los que se acerquen con un interés centrado en la Violencia Filio-Parental; colaborar con otras Asociaciones, Federaciones o grupos afines; colaborar con los organismos competentes en la comprobación de la eficacia de los instrumentos de medida, control y cambio utilizados en Intervención en Violencia Filio-Parental, para garantizar el rango científico al trabajo profesional de los profesionales que la practiquen y velar por las buenas prácticas en la intervención en Violencia Filio-Parental.
La sociedad tiene su sede en Bilbao, y está presidida por Javier Urra, Javier Navarro es su secretario, Jordi Royo el Tesorero, Mª Jose Ridaura y Francisco Romero son vocales, y el autor de este Blog es Vicepresidente. A pesar de lo reciente de su fundación, se van ya incorporando nuevos socios, y organizando actividades científicas.

La Junta directiva de Sevifip con el Acta de Constitución recién firmada

Además de la Jornada sobre la Investigación en VFP, seguirán encuentros en Madrid – Febrero 2014 -, Valencia – Mayo -, Barcelona – Octubre – Logroño – Febrero 2015 -, para finalizar con el I Congreso de Sevifip: “La VFP en España”, que se desarrollará en Madrid el 16 al 18 de Abril de 2015, y al que todos los interesados en la VFP están invitados, no sólo al Congreso, sino a incorporarse a Sevifip.

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La formación on-line en Terapia Familiar

Acabo de terminar un nuevo curso de formación para Profesores de Formación On-line en terapia familiar. Es el 7º curso que hago ya, (con la inestimable colaboración, en los dos últimos, de Belén López Macía), por lo que han pasado por la formación un buen número de terapeutas familiares con experiencia docente previa, que querían aprender a desarrollar esa docencia a través de Internet. En concreto, 64.

La mayor parte de ellos se han incorporado después a alguno de los Cursos que llevamos impartiendo la Escuela de Terapia familiar del Hospital de Sant Pau y la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar desde 2003, y por los que han pasado ya, tanto en el curso “español”, como en el “portugués”, como en los que hacemos en colaboración con Perú o Colombia, más de 500 alumnos.
Y como siempre que acabamos estos cursos, pedimos un exhaustivo “Balance” a los que lo han seguido, que me llevan siempre a reflexionar sobre su idoneidad, oportunidad, y resultados.

Que Internet está cambiando o ha cambiado ya nuestras vidas, es un lugar común. Pero con una base muy cierta. El inmenso volumen de información a nuestro alcance, la inmediatez con la que accedemos a él, las enormes posibilidades que permiten a la educación y formación son un hecho ineludible. Como también lo son los riesgos de la superficialidad, o de perderse en la Red sin obtener un fruto sólido del número de horas dedicadas a navegar. El desafío está en utilizar de manera eficaz toda esa información, de crear, utilizando las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (en adelante NTICS), unos recursos docentes efectivos, y de guiar al alumno por el océano de internet, ayudándole a distinguir la mena de la ganga.

Y por las evaluaciones que tenemos regularmente de los alumnos, de esos 64 que han hecho el curso de profesores, y de los mas de 500 que han hecho alguno de nuestros cursos para Formación Básica en TF, Expertos en Intervenciones Sistémicas, o TF semipresencial, parece que lo estamos consiguiendo. La mayoría de los profesores y gran parte de los alumnos se acercan con muchas reticencias y algunos prejuicios a la formación on-line, asociándola generalmente con la típica formación a distancia. Y la sorpresa con que se encuentran es grande. La potencialidad de la interacción a través de las NTICS, de la interacción y cohesión grupal, de la posibilidad de acceder a recursos múltiples, de intercambiar información, ideas, opiniones, artículos, bibliografía, etc, da unos resultados que suelen dejar un gran sabor de boca. Una pequeña muestra tomda del balance de una alumna del recientemente acabado curso de profesores es la siguiente:


El uso positivo de la tecnología y sus avances es un imperativo en la transformación de la
educación, a todo nivel, y creo que este curso es un excelente modelo de cómo hacerlo.
Porque, si bien el universo tecnológico es fascinante, Internet como todos los medios, sigue siendo sólo una herramienta, un instrumento. Lo que hace la gran diferencia es cómo se la utiliza. En este curso yo veo una planificación minuciosa, una comprensión de las necesidades del alumno, y un equilibrio logrado entre la responsabilidad y autonomía del estudiante y un liderazgo casi imperceptible ejercido por el tutor, que actúa como facilitador y guía. Eso genera confianza de que uno va a llegar al objetivo y también de que sabe a dónde está siendo conducido. Y claro, todo esto indica que hay mucho trabajo humano detrás. Unos cerebros, unos seres humanos que han logrado sintetizar modelos de pensamiento, conocimientos y herramientas tecnológicas en un producto educativo maravilloso. G. E., Quito, Ecuador

La formación on-line ha llegado para quedarse, y no hay institución educativa superior que no la utilice cada vez mas profusamente. Su enorme potencial, que irá incorporando progresivamente recursos cada vez más potentes, complementará o sustituirá, en muchos casos, a la formación presencial. Por ahora, en la formación psicoterapéutica no parece deseable que sustituya totalmente a la presencial, ya que hay recursos difíciles, por ahora, de replicar por medio de las NTICS, como la Supervisión. Pero ya se hace supervisión indirecta on-line: hacerla de manera directa, pudiendo asistir a través de Internet a una sesión realizada y supervisada en directo, es sólo cuestión de tiempo.

Naturalmente, tiene sus críticos, que básicamente piensan que la formación on-line no podrá sustituir nunca a la presencial por la pérdida de matices comunicacionales en la primera. En los 10 años que llevamos de experiencia, en los que resulta frecuente el intercambio de alumnos de una a otra, que hacen un curso on-line y el siguiente presencial, o viceversa, hemos advertido algunas diferencias: en la formación on-line resulta más difícil acceder a la práctica clínica, aunque cada vez la brecha es menor, debido a la mejora de los recursos audiovisuales. Los alumnos on-line son mas autónomos, participan más, y en general han adquirido mayores conocimientos teóricos. A veces, sorprendentemente, la cohesión y el conocimiento grupal es mas rápido e incluso mayor en la formación on-line, aunque los grupos presenciales bien cohesionados tienen una mayor riqueza interactiva. Pero no hemos encontrado ningún problema a la hora de hacer estos “trasvases”, ni a la de incorporar los alumnos on-line a la Suprevisión presencial de casos.

También hay críticas malintencionadas desde la ignorancia y el prejuicio, que tratan de negar validez y resultados a la formación on-line. Hay quien trata incluso de descalificar la acreditación que van concediendo las federaciones de Psicoterapeutas, entre ellas la Featf, a esta formación. Sabemos que no resulta fácil adaptarse a las novedades y los cambios, especialmente cuando éstos se viven como una amenaza. Nuestra experiencia indica que, lo que hace la formación on-line es aumentar el abanico de posibles alumnos, y que no actúa de competencia directa, al menos por ahora, para las formaciones presenciales: al contrario, suministran nuevos alumnos para la supervisión y el resto de las actividades presenciales exigidas. Y su calidad, al menos en lo que a la nuestra se refiere, está ya muy contrastada.

No se puede ir en contra de los tiempos. Debemos adaptarnos a ellos, a los cambios socio-culturales, para poder seguir haciendo lo que sabemos, y de la mejor manera posible: formar expertos en Intervenciones Sistémicas y Terapeutas Familiares.

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IX Congreso Internacional Relates de Terapia Familiar

El pasado sábado, 22 de junio, terminó el IX Congreso Internacional Relates de Terapia Familiar, que reúne anualmente a las escuelas afiliadas a Relates, Red Española/Europea y Lationamericana de Escuelas Sistémicas, que reúne actualmente a 30 Centros de Formación de 16 países distintos, 3 europeos, y el resto americanos. En esta ocasión se celebró en Bilbao,

Universidad de Deusto

en concreto en la Universidad de Deusto.
Fue todo un éxito. Dos semanas antes, colgamos el cartel de “no hay billetes” y cerramos la inscripción cuando llegamos a los 400 asistentes, pero acabaron siendo unos pocos más: llegamos a temer por un problema de over-booking, que finalmente no se produjo.

Aforo completo


No sólo fue un éxito de audiencia, también desde el punto de vista científico: ha sido un gran congreso. Durante los dos días y medio que duró se presentaron 6 ponencias, 21 ponentes expusieron sus presentaciones en 4 Mesas Redondas, se trabajó de forma práctica en 30 Talleres, y se relataron multitud de experiencias e investigaciones en 50 Comunicaciones Orales y 7 Comunicaciones Poster. En conjunto, más de 120 asistentes tuvieron la oportunidad de exponer su trabajo.
El tema del Congreso fue: “Transitando por el Ciclo Vital: crisis evolutivas de las familias” Un tema muy abierto, que dio la oportunidad de hablar tanto de la formación de la familia, de la familia con hijos pequeños o adolescentes, de la independización de los hijos, de la pareja, el nido vació o la pérdida y el duelo. De todo hubo. Tras la presentación e inauguración del Congreso por parte de Presidente y Vicepresidente de Relates, se pasó a la primera ponencia dictada por Ana Paula Relvas, Directora del Departamento de Psicología Clínica de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Coimbra, autora de “O Ciclo Vital da Familia. Perspectiva Histórica” (Afrontamento, Coimbra, 2006), “Transitando por el Ciclo Vital Familiar”, que enmarcó de forma magistral el tema del Congreso, y provocando una cierta polémica al mostrar los resultados de un estudio de satisfacción, en el que las Familias Reconstituidas y las Monoparentales estaban más satisfechas de su situación que las familias Mononucleares.
Tras este repaso al estado de la cuestión del Ciclo Vital, la segunda ponencia, expuesta por Juan Luis Linares, profesor de Psiquiatría de la Univ. Autónoma de Barcelona, y Director de la Escola de Teràpia Familiar del Hospital de la Sta. Creu i Sant Pau: “Influencia del Ciclo Vital en la aparición y desarrollo de algunos trastornos psicopatológicos”, nos ilustró sobre las relaciones entre Ciclo Vital y Psicopatología, aportando nuevas ideas a su fundamental cuadro diagnóstico de las disfunciones familiares y su correspondiente psicopatología, encuadrado en los ejes de la conyugalidad y la parentalidad.
Inmediatamente despues de las ponencias, las primeras Mesas Redondas simultáneas, con R. Giraldo, J. A. Abeijón, I. Cárdenas y R. Ramos hablándonos de la Formación de la Familia, y N. Barbagelata, L. Mastropaolo, A. Kreuz y J.M. Fuentes-Pila, del Ciclo Vital de la Pareja.
Por la tarde Talles y Comunicaciones, cerrando el día con las Presentaciones de 2 libros: uno de Marcelo Ceberio, “El cielo puede esperar. La 4ª edad: ser anciano en el siglo XXI” el segundo volumen de la colección Terapia Familiar Ibérica, de la Ed. Morata; y el otro de Juan Luis Linares: “Terapia Familiar Ultramoderna: la inteligencia terapéutica”, Ed. Herder. Ambos muy recomendables, de gran interés y actualidad.
La larga jornada finalizó con el cóctel de bienvenida, que permitió una cierta restauración de los asistentes, y que pudieran disfrutar de la actuación del Grupo de Danzas Salbatzaile, una pequeña muestra del folclore local.

Grupo de Danzas Salbatzaile


El segundo día del Congreso se inició con dos nuevas ponencias: en la primera de ellas, “De aquel deseo a esta familia”, con Rafael Manrique, Psiquiatra, Escritor y Psicoterapeuta Familiar y de Pareja en su práctica privada, hizo un magistral recorrido por el concepto de amor en la pareja, la incompatibilidad de amor pasional y matrimonio, y las complicaciones del enamoramiento que siempre debemos distinguir del amor. Una ponencia divertida, profunda, interesante y provocadora. Tras él, la tercera ponencia de Gonzalo Bacigalupe, Psicólogo Clínico, Profesor de la Univ. de Masschusets, investigador de Ikerbasque en la Univ. de Deusto y recientemente elegido presidente de AFTA: “Nativos y migrantes digitales: crisis evolutivas familiares”, que nos trajo al Congreso la actualidad de las relaciones a través de las Redes Digitales, y su utilidad para entender a las familias actuales, y para trabajar con ellas, por ejemplo con familias migrantes.
Tras las ponencias dos nuevas mesas, en las que J. de Vega, A. Gomes, I. Aramberri y L. Elías nos hablaron de Parejas, y R. Medina, J.P. Sarmiento, J. Soriano, J. Pérez del Solar y S. Arce, las etapas finales del CV.. De nuevo mas talleres t comunicaciones por la tarde, antes de la Asamblea Relates, durante la cual se admitieron nuevos socios, y se aprobó que Relates tuviera sus propios criterios de Acreditación de Programas y Docentes, para avalar a sus miembros que así lo soliciten. Todo ello precedió a la multitudinaria fiesta, que se alargó bailando hasta tarde.
A pesar del trasnoche, los asistentes y ponentes acudieron puntual y masivamente a los Talleres del sábado, y luego a las dos últimas ponencias, que Marcelo Ceberio, psicólogo clínico, director del Doctorado de la Universidad de Flores y de la Escuela Sistémica Argentina, y Roberto Pereira, Psiquiatra y Director de la Escuela Vasco Navarra de TF, compartieron sobre el cierre del CV: “Adiós, no te voy a ver más. La TF en el Duelo complicado”. Roberto Pereira se extendió sobre el rol del “Doliente”, su designación, funcionalidad y riesgos, mientras que Marcelo Ceberio puso mas el acento sobre las características del duelo complicado, y la intervención sobre el duelo, cerrando con un caso realmente interesante que contó con su conocida maestría narrativa.
Y se clausuró el Congreso con la Junta Directiva de Relates presentando el Congreso de 2014, que se celebrará en Guadalajara, la 2ª ciudad en importancia de México, del 18 al 21 de Junio, organizada por el Centro de TF Tzapopan, y por la Universidad del Valle. ¡Allí os esperamos a todos!

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Irène Némirovsky y el Mito de la buena madre

Irène Némirovsky nació en Kiev, en 1903, hija única de una rica familia de origen judío, que huyó de la revolución rusa en 1917, y se instaló en París, donde Irène estudió Letras e inició una carrera como escritora en 1929. Su carrera literaria fue brillante, y hasta el estallido de la 2ª guerra mundial publicó anualmente novelas que tuvieron un gran éxito de crítica y público. En 1942 fue deportada a Auschwitz, donde murió el mismo año. Tras su muerte, su obra cayó en el olvido, del que no salió hasta hace unos pocos años, tras la publicación de su obra póstuma e inconclusa, Suite Francesa, en la que relata primero la huída de París ante la llegada del ejército alemán, y después la vida en una población rural, y la adaptación a la ocupación nazi.

Suite Francesa tuvo un éxito extraordinario, y pronto fue traducida a numerosas lenguas. En España la publicó en 2005 la Editorial Salamandra, sólo un año después de su publicación en Francia. Fue recibida con tanto interés, que la misma editorial ha publicado nada menos que 10 títulos de la autora en los últimos 8 años. Entre ellos, una interesante novela sobre un médico que dispuesto a triunfar a toda costa, termina por ser un reputado psicoterapeuta en el París de los años treinta del pasado siglo, El Maestro de Almas.

Pero hay otra característica interesante en la obra de Némirovsky, que aparece reiteradamente, y forma el cuerpo central de al menos tres de sus novelas: El Vino de la Soledad, El Baile y Jezabel. El nudo de estas tres novelas (una de ellas un cuento largo, en realidad), es el conflicto entre una madre desnaturalizada, egocéntrica y distante, y su única hija, a la que martiriza o desconfirma. Se trata, sin duda, de una utilización autobiográfica de la relación de la autora con su madre, con una base real, tal y como lo relata la escritora Myriam Anissimov en el Prólogo a la Suite Francesa: “Su madre, la había traído al mundo con el mero propósito de complacer a su acaudalado esposo. Sin embargo, vivió el nacimiento de su hija como una primera señal del declive de su femineidad, y la abandonó a los cuidados de su nodriza. Fanny Némirovsky experimentaba una especie de aversión hacia su hija, que jamás recibió de ella el menor gesto de amor. Se pasaba las horas frente al espejo acechando la aparición de arrugas, maquillándose, recibiendo masajes, y el resto del tiempo fuera de casa, en busca de aventuras extraconyugales. Muy envanecida de su belleza, veía con horror cómo sus rasgos se marchitaban y la convertían en una mujer que pronto tendría que recurrir a gigolós. No obstante, para demostrarse que todavía era joven se negó a ver en Irène, ya adolescente, otra cosa que una niña, y durante mucho tiempo la obligó a vestirse y peinarse como una pequeña colegiala” (M. Anissimov , Prólogo a Suite Francesa, Salamandra, Barcelona, 2005, p. 13).

Esta descripción de una madre narcisista que sólo ve en su hija una amenaza a su deseo de mantenerse siempre joven y bella, es la base inicial de la trama de Jezabel, en la que la madre es la protagonista absoluta de la novela, y la hija está en un segundo plano. El conflicto aparece con más claridad en El Baile, y sobre todo en El Vino de la Soledad, en la que la odiada madre no sólo no muestra afecto alguno por su hija, sino que le quita el que le entregaba su institutriz, a la que acaba despidiendo.

La escritora utiliza sus novelas para vengarse de esa madre terrible:“Las uñas de Bella brillaban a la luz; redondas y abombadas, acababan en una afilada punta, como los extremos de una zarpa. En sus raros momentos de maternal ternura, cuando estrechaba a Elena contra el pecho, sus uñas casi siempre arañaban la cara o el brazo desnudo de su hija”. Su venganza reside además en la trama de la novela: dejando en un monumental ridículo a su madre en El Baile, arrebatándole el amante y haciéndole ver que su juventud ha desaparecido en El Vino de la Soledad, o de manera más dramática en Jezabel, condenándole al extrañamiento social y a la cárcel.

El mito de la buena madre

Nuestra cultura asume con naturalidad el mito de la buena madre. Con raíces básicamente judeo-cristianas, la madre representa el amor incondicional, dispuesto a cualquier renuncia por los hijos (la madre salomónica), incluyendo su sexualidad (la virgen María) y su vida de pareja, entregándose plenamente a la maternidad, cuidando y protegiendo a sus hijos de todo mal, entre los cuales se incluye a menudo a los padres, e incluso a los propios hijos. Este mito, que indudablemente se asienta en una base de amoroso cuidado de la prole, no resulta fácilmente atacable. Así, cuando la literatura quiere presentarnos a madres desnaturalizadas, es decir, que no ejercen ese esperado amor incondicional y sacrificado, echa mano de las madrastras, a las que, ahora sí, se les puede atribuir todo tipo de maldades.
Aún así, hay ejemplos de descripción de malas madres en los mitos (griegos, eso sí, cultura no tan “maternal” como la judeo-cristiana, que nos presenta a una Medea que mata a sus propios hijos para causar daño al padre, Jasón, que la ha abandonado), o en el arte: la shakesperiana Gertrudis, madre de Hamlet, la lorquiana Bernarda Alba, Norma Bates, la madre de Norman, protagonista de “Psicosis” (más malvada en la novela de Robert Bloch que en la película de Hicthcock), la terrorífica madre de “Carrie”, de Stephen King, la galdosiana “Doña Perfecta”, la mamá Elena de “Como agua para chocolate” de Alfonso Arau, o la madre de “Precious” Jones, la protagonista de “Push” novela de Sapphire llavada al cine por Lee Daniels. Madres terribles, todas ellas, pero de presencia realmente anecdótica si la comparamos con la de madres buenísimas y sacrificadas. Por eso nos continúa chocando cuando nos encontramos con las historias de Némirovsky o con las esculturas de arañas monstruosas de Louise Bourgeois, que responden al título de “Madre”.

Pero, los que nos dedicamos a trabajar con familias con problemas, sabemos que las “madres disfuncionales” no son infrecuentes. Que no son raras las madres egocéntricas y narcisistas, con un tratamiento “utilitario” de los hijos, para tratar de conseguir la atención de la pareja, el distanciamiento de los propios padres, una estabilidad o al menos un apoyo económico. O que cuando es necesario, usan a los hijos como moneda de cambio o, como Medea, para hacer daño a sus cónyuges. Este no es, naturalmente, un atributo femenino, también hay padres que hacen lo mismo. Pero por lo general no están investidos del aura de bondad mítica que poseen las madres. Y se trata de un mito que no resulta fácil de atacar y desmontar, aún cuando la conducta diaria evidencie con claridad que, “el amor maternal” no es ni universal ni infinito, sino que en muchas ocasiones es limitado e incluso dañino.

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II Congreso Ibérico de Terapia Familiar

Se acaba de celebrar en Lisboa, entre los días 25 a 27 de Octubre, el II Congreso Ibérico de Terapia Familiar.
El Congreso ha sido un éxito. Por dos motivos. El primero de ellos, por el Congreso en sí mismo: nutrida asistencia, un interesante programa, buena organización, participación, entrevistas, funcionamiento muy satisfactorio de los medios técnicos, de la secretaría, de los voluntarios. Tudo bem.

El segundo de ellos ha sido el refuerzo de la alianza entre la Sociedade Portuguesa de Terapia Familiar –SPTF- y la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar –FEATF.

En efecto, con la realización de este Congreso se cierra la primera fase de un proyecto “ibérico” que se formuló por primera vez hace 24 años, y se concreta hace seis. En esta primera fase, los principales acuerdos fueron:

 Compartir Mosaico, la revista de la Featf.

Mosaico comenzó a publicarse bilingüe, con contenido de ambas organizaciones en el nº 41, en Febrero de 2009 y lleva ya 12 números compartidos

 Organizar conjuntamente un Congreso cada 3-4 años.

El I Congreso Ibérico se celebró en Barcelona en el año 2009, y ahora se ha celebrado el II, en Lisboa, con lo que se cierra el círculo, y la colaboración entre ambas entidades se ha confirmado.

No son éstos los únicos convenios a que han llegado ambas organizaciones –también se acordó reconocer las acreditaciones mutuas de los socios, así como considerarlos como socios propios, a los de una y otra entidad, a efectos de reducciones en Jornadas, Congresos, Seminarios, etc.- pero sí son los más significativos y con una mayor proyección.

Cerrada esta primera fase, ¿cuáles podrían ser los próximos pasos? A pesar de que la colaboración entre la SPTF y la Featf ha sido intensa en lo que concierne a la organización de este Congreso, el desarrollo de nuevos proyectos está parado. De hecho, la Comisión de Enlace, responsable de coordinar esta alianza ibérica, no se reúne formalmente desde Mayo de 2010.

¿Y dónde podría continuar la colaboración? ¿Cómo se podría profundizar en la alianza ibérica?

Algunas cosas que podrían hacerse serían las siguientes:

• Actualización de los criterios de acreditación de programas de formación en TF, necesaria en ambas organizaciones.
• Promoción y difusión de los autores que publican en ambos países, a través de Mosaico o de otros recursos
• Creación de programas transnacionales de formación, con participación de formadores de ambos países.
• Refuerzo de la parte “social” de la SPTF en la revista Mosaico. Noticias de la asociación, cursos y seminarios realizados, etc.

Finalmente, no puedo por menos de destacar el homenaje realizado durante el Congreso a Jose Manuel Almeida Costa, miembro fundador de la SPTF, y principal inspirador de la alianza ibérica de Terapia familiar.

Jose Manuel Almeida Costa con el autor

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